La agropecuaria y su valor
En estos tiempos esta muy de moda hablar de revoluciones, sin embargo éstas, a pesar de ser tan nombradas no llegan nunca, parecen ser argumentos discursivos.
Se ha hablado tanto de la revolución productiva, que aun no tiene un verdadero impulso como para revolucionar el campo.
En realidad cualquier revolución productiva, tendría que tener su base fundamental en la implementación firme de políticas y esfuerzos que apunten hacia un sólido desarrollo tecnológico del sector agropecuario, moderno, adecuado a las ventajas comparativas del agro nacional; el atraso tecnológico en el que se desenvuelve la producción, particularmente en la parte occidental del país, necesita de la implementación de políticas claras de sustento tecnológico con una fuerte presencia del Estado.
Hace falta la creación de unidades de investigación y transferencia tecnológica, en todos los rubros productivos que significa la agropecuaria. Cada una de las actividades económicas de la producción agrícola y de la producción pecuaria, necesitan abandonar el atraso tecnológico en el que se hallan; una forma de avanzar en este tema es creando para cada rubro productivo una unidad de investigación que ofrezca transferencia de tecnología apuntando hacia la superación de los niveles actuales de productividad.
Una revolución en el agro, será resultado de una revolución tecnológica, como un aporte real y efectivo al crecimiento de la producción y lo que es básico al mejoramiento de la competitividad agrícola en la que el País, ocupa los últimos lugares en el continente en una mayoría de productos.
La historia muestra que el país, nunca ha tenido una posición seria en cuanto a las políticas públicas de apoyo al sector agropecuario, cada quien ha cambiado las mismas en función de sus intereses políticos, lo que ha quitado continuidad en el trabajo iniciado, de donde surge que la producción esta supedita a la inercia del mercado y a la voluntad poca o mucha de los productores.
Hoy se ve que para entregar una represa o un simple sistema de riego, se mueve un aparato publicitario impresionante, como si construir algo fuera un favor que las autoridades le hacen al país; la obligación de toda autoridad con menor o mayor rango, es trabajar por el desarrollo de Bolivia, y lo que hagan deben hacerlo como una obligación que no necesita tanta propaganda, pues la política ha inundado al sector productivo, lo que puede ser peligroso para el crecimiento uniforma de esta actividad económica productiva.
Ante la desatención del Estado a este rubro, la empresa privada debería invertir en la implementación de unidades de investigación científica tanto agrícola como ganadera; hace mucha falta la investigación constante, la generación de tecnológica, la transferencia permanente de ésta; sin apoyo tecnológico mal se puede hablar de una revolución productiva.
El sector necesita la implementación de una política de Estado clara, absolutamente identificada con las necesidades reales del rubro productivo, dentro de ella un plan de apoyo fundamental para el desarrollo tecnológico sobre el que se podrá desarrollar una agricultura competitiva y una ganadería diversificada para todas las regiones del país.
Aquellos constantes cambios en el rumbo de las políticas públicas agropecuarias, a veces en función de intereses de grupo o de alguna región, deben desaparecer y convertirse en una Política de Estado, todas las disposiciones relativas al sector productivo agrícola y ganadero sobre un consenso equitativo, sin discriminaciones y considerando que Bolivia es todo el territorio y que sus habitantes, todos tienen derechos iguales, aun no pertenezcan políticamente a una consigna. Las revoluciones se hacen en la realidad, no en los discursos y papeles solamente.
EL ROSTRO VERDE DE POTOSÍ (Columna de opinión de Jaime Acuña Martínez)

REFORMA AGRARIA
Distribución y titulación de tierras. A pesar que Bolivia tiene suficientes tierras, la estructura agraria se caracteriza por la coexistencia de minifundio de la parte andina y el latifundio en las tierras bajas. La consecuencia de ello es que más del 80% de la población rural boliviana vive en la pobreza y extrema pobreza.

AUTONOMIAS INDIGENAS
La nueva constitución (2009) contiene un amplio catálogo de derechos indígenas recogidos del Convenio 196 de la OIT, la declaración de las Naciones Unidas y la Asamblea Constituyente (2006-2008).En adelante el mayor reto es el pleno ejercicio de los mismos, proceso que apenas comenzó.

SEGURIDAD ALIMENTARIA
El efímero Decreto 748 provocó la subida de precios especialmente de los alimentos y desató una ola de protestas sociales en todo el país. Sin embargo el problema no es circunstancial y se requiere un trabajo sostenido de seguimiento y análisis de las políticas agrarias y de seguridad alimentaria del gobierno.

TIERRA Y MUJER
Entre 2006 y 2010 la titulación para las mujeres se incrementó a (23%)sin embargo continúa siendo menor en proporción con la titulación de los varones (36%). Uno de los principales retos pendientes para la implementación de una nueva política de tierras en Bolivia, es la inclusión de las mujeres como beneficiarias en la distribución de tierra.
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