Bolivia: Hacendado estadounidense inmerso en conflicto de tierras
El hombre en el centro de los intensos combates por tierras en Bolivia es un personaje inverosímil: un espigado hombre de Montana cuyos vastos terrenos han sido confiscados bajo el argumento de que trataba a sus trabajadores prácticamente como esclavos.
Ronald Larsen, de 64 años, dice que esas acusaciones son infundadas y promete que no se dará por vencido sin pelear. Durante cuatro décadas, dice, ha alimentado y vestido a trabajadores que de otra forma vivirían en la miseria, e incluso ha educado a sus hijos.
"Me han señalado como un estadounidense", dijo Larsen a The Associated Press el sábado. "No nos vamos a ir simplemente como un puñado de ovejas".
Sin embargo, Larsen enfrenta grandes dificultades en la lucha para conservar su hacienda, que adquirió en parcelas a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970, después que un amigo en los Cuerpos de Paz le avisó que estaban a la venta.
Es un blanco "patrón" _una palabra que significa jefe, terrateniente y señor_ en una nación dividida por cuestiones raciales y que desde enero del 2006 es gobernada por un indígena de la etnia aymara, que creció en la pobreza.
Este fin de semana, el presidente Evo Morales puso en marcha una nueva Constitución aprobada por el pueblo, la cual le dará más derechos a la mayoría indígena de Bolivia, en parte al incrementar su control sobre las tierras en las que tradicionalmente prosperaron.
Eso incluye las tierras de 15.000 hectáreas (58 millas cuadradas) en la remota región del Chaco en el sureste de Bolivia, donde durante décadas los indígenas guaraníes han laborado como vaqueros, cocineros, choferes de tractor y jornaleros de estación.
Los grupos defensores de los derechos humanos dijeron que unos 4.000 guaraníes viven en un estado de "virtual esclavitud" en el Chaco, cuidando ganado o trabajando en los campos de maíz, maní y caña de azúcar, por salarios incluso menores a los 40 dólares anuales. Dirigentes tribales denunciaron el año pasado que 12 familias viven en esas condiciones en la hacienda de Larsen.
Larsen insiste en que no abusa de sus empleados y afirma que sus ex trabajadores que lo acusan de someterlos a tales condiciones firmaron sus declaraciones bajo presión.
"Nos ubicamos muy por encima del salario mínimo" de 81 dólares al mes, dijo en una entrevista telefónica desde la ciudad oriental de Santa Cruz.
Debido a lo remoto del área donde se encuentra la hacienda, donde hay poco acceso a las telecomunicaciones, la AP no pudo ponerse en contacto rápidamente con los acusadores de Larsen ni con sus empleados. Las autoridades planean presentar evidencias contra Larsen el lunes, dijo el domingo el secretario general del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, Juan de Dios Fernández.
Larsen se convirtió en un símbolo de la resistencia a la campaña de la reforma agraria emprendida por Morales el año pasado, luego de una serie de enfrentamientos con inspectores del gobierno, disputas que recibieron mucha difusión pública.
Sus propiedades son las mayores dentro de las 36.000 hectáreas (139 millas cuadradas) que el gobierno ordenó sean incautadas el martes de cinco familias en el área, las cuales dice han violado la ley al dejar sus tierras improductivas o teniendo a sus trabajadores en condiciones de virtual esclavitud.
Los terratenientes no recibirán compensación alguna a cambio de sus propiedades, dijo el jueves el Instituto Nacional de la Reforma Agraria.
Se espera que el decomiso complique la tensa y muchas veces violenta lucha entre dos bolivias, por decirlo así: las áridas tierras altas del oeste, y el este fértil manejado por descendientes de europeos que buscan su autonomía.
El viernes, el director de la asociación nacional de ganaderos, Guido Nayar, prometió la realización de actos no específicos de desobediencia civil para impedirle al gobierno realizar sus planes.
Dos veces durante el año pasado, agentes del gobierno allanaron la hacienda de Larsen en busca de evidencias de esclavitud. Su primera incursión fue el 29 de febrero, cuando supuestamente fueron recibidos por hombres hostiles armados con fusiles, entre ellos Larsen, quienes supuestamente le dispararon a sus neumáticos.
Al ser consultado sobre el incidente, Larsen eludió la pregunta.
"Mi abogado dijo: 'usted tiene que dejar de hablar de esos ridículos neumáticos'", señaló. Sin embargo, indicó que le permitió a uno de sus trabajadores usar una herramienta filosa para reventar los neumáticos de dos camionetas deportivas del gobierno, de forma que los agentes no pudieran huir antes de que los hacendados de la zona los enfrentaran.
Sin embargo, los agentes regresaron.
"Un grupo de 60 militares con pasamontañas negros y fusiles llegaron a la propiedad disparando", destruyeron una antena parabólica de satélite, pinturas y paneles solares, y además escribieron obscenidades en los muros, denunció Larsen.
Ellos ocuparon la hacienda durante un mes e hicieron huir a la mayor parte de los trabajadores, dejando apenas unas cuantas personas para atender sus 1.800 cabezas de ganado y cosechas, indicó.
Larsen planea usar todos los medios legales disponibles para conservar sus tierras, en su mayoría terrenos montañosos no cultivables. Dijo que les dejó la propiedad en el 2005 a sus tres hijos, todos ellos ciudadanos bolivianos, uno de los cuales ganó el concurso de fisicoculturismo Mr. Bolivia en el 2004.
Morales, dice, está más interesado en el rico gas natural y los depósitos petroleros del Chaco que en restituir las tierras indígenas.
"Esta no es una cuestión de tierra e indígenas. Se trata de gas y petróleo", dijo Larsen.
Aunque Larsen insiste en que no recurrirá a la violencia, dijo que sus vecinos podrían hacerlo: "Ellos lo dijeron en televisión, 'no nos iremos vivos'".
Larsen está molesto también porque el gobierno recientemente empezó a regalarle comida a las comunidades guaraníes, para acabar con su dependencia hacia él para obtener empleo.
"Para estas personas, lo más importante en sus vidas es dónde obtendrán su siguiente tazón de arroz. Unas cuantas bolsas de arroz compran mucho apoyo", dijo.

REFORMA AGRARIA
Distribución y titulación de tierras. A pesar que Bolivia tiene suficientes tierras, la estructura agraria se caracteriza por la coexistencia de minifundio de la parte andina y el latifundio en las tierras bajas. La consecuencia de ello es que más del 80% de la población rural boliviana vive en la pobreza y extrema pobreza.

AUTONOMIAS INDIGENAS
La nueva constitución (2009) contiene un amplio catálogo de derechos indígenas recogidos del Convenio 196 de la OIT, la declaración de las Naciones Unidas y la Asamblea Constituyente (2006-2008).En adelante el mayor reto es el pleno ejercicio de los mismos, proceso que apenas comenzó.

SEGURIDAD ALIMENTARIA
El efímero Decreto 748 provocó la subida de precios especialmente de los alimentos y desató una ola de protestas sociales en todo el país. Sin embargo el problema no es circunstancial y se requiere un trabajo sostenido de seguimiento y análisis de las políticas agrarias y de seguridad alimentaria del gobierno.

TIERRA Y MUJER
Entre 2006 y 2010 la titulación para las mujeres se incrementó a (23%)sin embargo continúa siendo menor en proporción con la titulación de los varones (36%). Uno de los principales retos pendientes para la implementación de una nueva política de tierras en Bolivia, es la inclusión de las mujeres como beneficiarias en la distribución de tierra.
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