Crean ‘superfrijoles’ contra la desnutrición
El Instituto de Investigaciones Agrícolas (IIA), lanzó la primer variedad de frijoles bifortificados, con mayor porcentaje de hierro y zinc la nueva variedad fue creada para luchar contra la desnutrición y anemia.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación FAO, uno de cada diez habitantes sufre desnutrición en América Latina. Bolivia está considerada como el segundo país en Latinoamérica con mayor nivel de desnutrición.
El IIA dependiente de la Universidad Autónoma "Gabriel René Moreno", entregará al sector frejolero la primera variedad comercial de frejol biofortificado durante la realización del Primer Día Nacional del Frejol y Feria de Comidas a base de Frejol en julio del presente año.
Los primeros estudios sobre el cultivo de frejol en Bolivia se iniciaron en 1983 mediante el Instituto de Investigaciones Agrícolas "El Vallecito", con la recolección de germoplasma nativo y la introducción de las primeras líneas mejoradas procedentes del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Cali, Colombia.
Según Juan Ortubé Flores actual Director del Instituto, la superficie cultivada a nivel nacional supera las 40 mil hectáreas, de las cuales el 20% se encuentra en los departamentos de Cochabamba, Tarija y Chuquisaca y el 80% en las llanuras y valles del departamento de Santa Cruz. Con rendimientos que van desde 800 a 2000 kilos por hectárea.
La investigación de los frejoles biofortificados se desarrolla en la Estación Experimental del Instituto de Investigaciones Agrícolas "El Vallecito" a partir del año 2005, haciendo seguimiento a las líneas procedentes de dos viveros denominados NUAs y BIFs, con el propósito de evaluar líneas de frejol que contengan dos veces el porcentaje de hierro y 40 por ciento más de zinc que las semillas tradicionales comerciales.
Esta nueva variedad es producto del trabajo colaborativo entre el Fondo de Tecnología Agropecuaria para América Latina (FONTAGRO), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT, Colombia), Programa de Innovación Continua (PIC-COSUDE), AgroSalud y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).
De acuerdo con Carlos Arturo Quiroz Tórrez coordinador general del Programa Alianza Cambio Andino del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT, Colombia), la institución tiene el banco de germoplasma de fríjol más grande del mundo, lo que le ha permitido durante varios años de estudios, determinar cuales son las variedades de mayor contenido de hierro y zinc. "La biofortificación, es decir, la ‘repotencialización' de una variedad, se efectúa para afrontar una deficiencia específica. Es una práctica que se puede dirigir, hacia determinado objetivo, que en este caso es la desnutrición" explicó Quiroz.
Según investigadores del Programa Nacional de Leguminosas Alimenticias de Granos (PRONALAG), ejecutores del proyecto, han señalado que es fruto de un trabajo manual y rutinario, entre variedades, hasta llegar a una semilla, que en este caso contiene más hierro y zinc, proceso que puede durar un lustro.
La Biofortificación es una técnica de fitomejoramiento que aprovecha la diversidad genética natural en el contenido de nutrientes presentes en cultivos para aumentar su nivel alimenticio. En pocas palabras, es una técnica que permite hacer cruces entre diferentes variedades para lograr nuevas variedades con las características de interés. Además, las características organolépticas, el color y la producción no varían en nada.
Quienes padecen deficiencia de hierro pueden presentar un deterioro en su desarrollo mental y físico durante la niñez, lo cual afecta su capacidad de aprendizaje. La insuficiencia de zinc en el régimen alimenticio de un niño conduce a un crecimiento atrofiado y atrasos en el desarrollo sexual, así como una incapacidad para resistir enfermedades comunes de la niñez como infecciones gastrointestinales y respiratorias. Según estudios científicos que respaldan la versión de los investigadores del Instituto.
Lanzarán variedades biofortificadas en; yuca, camote y maíz (QPM). Estos materiales tienen otros efectos colaterales favorables para asegurar una dieta balanceada que mejore el desarrollo y dinamice la economía.


