Según datos oficiales, hasta octubre de 2009 el saneamiento de tierras ha sido completado en 35 de cada 100 hectáreas del país (35,3%). De estas 35 hectáreas, 14 son Tierras Comunitarias de Origen (TCO), cuatro son propiedades comunarias y cuatro son propiedades individuales, es decir, 22 hectáreas saneadas y/o tituladas a favor de individuos o colectividades.
Adicionalmente, 10 hectáreas están reconocidas como tierras fiscales no disponibles para la distribución (parques, reservas, áreas protegidas u otras) y tres hectáreas son tierras fiscales disponibles.
El resto, vale decir 65 de cada 100 hectáreas en el país, está sin sanear (52,1%) o en pleno proceso de saneamiento (12,6%).
Estos resultados reflejan que el proceso de saneamiento ha sido largo y tortuoso, según publica la investigación realizada por Juan Pablo Chumacero y publicada en el Informe 2009 Reconfigurando Territorios, texto editado por la Fundación TIERRA.
En estos 13 años (1996 – 2009) la reforma agraria ha dependido de las voluntades políticas de los gobiernos nacionales y departamentales de turno, ya sea a favor o en contra.
Por su parte, el INRA no ha tenido el apoyo suficiente como para fortalecer su institucionalidad y tener la capacidad de enfrentar por sí solo el reto de sanear todo el país y, además, ejecutar un sistema de catastro rural de tierras.
A pesar de las intenciones del gobierno vigente, queda mucho por hacer. La superficie nacional susceptible de saneamiento es de un poco más de 106 millones de hectáreas y el plazo para terminar el proceso vence en 2013.
Para alcanzar la meta, es vital darle importancia al proceso de reforma agraria en términos de financiamiento, capacidad institucional y priorización de la planificación estatal.
Todavía quedan pendientes la eliminación del latifundio, la reversión de tierras y la recuperación de predios fiscales para su redistribución a comunidades indígenas en tierras bajas y la consolidación de derechos propietarios de las tierras en valles y altiplano.
El gobierno actual ha demostrado voluntad política pero su inclinación a las TCO y su tendencia a politizar las cifras desvirtúa e invisibiliza muchos de los logros y desafíos.
Dadas estas cifras y análisis del proceso de saneamiento de tierras, Chumacero sugiere que es necesario, entre otras, cumplir diversas actividades:
Iniciar nuevos saneamientos en unidades empresariales medianas y grandes del oriente y comunidades altamente fragmentadas en el occidente.
Verificar el cumplimiento de la FES, paralelamente al saneamiento de tierras.
Institucionalizar al Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) mediante el nombramiento congresal de sus autoridades principales y el pleno funcionamiento de la Comisión Agraria Nacional y las comisiones Agrarias Departamentales.
Planificar y brindar condiciones exitosas de desarrollo rural territorial en los asentamientos realizados y por realizar en un programa de largo plazo pactado entre áreas expulsoras y receptoras de población rural.

REFORMA AGRARIA
Distribución y titulación de tierras. A pesar que Bolivia tiene suficientes tierras, la estructura agraria se caracteriza por la coexistencia de minifundio de la parte andina y el latifundio en las tierras bajas. La consecuencia de ello es que más del 80% de la población rural boliviana vive en la pobreza y extrema pobreza.

AUTONOMIAS INDIGENAS
La nueva constitución (2009) contiene un amplio catálogo de derechos indígenas recogidos del Convenio 196 de la OIT, la declaración de las Naciones Unidas y la Asamblea Constituyente (2006-2008).En adelante el mayor reto es el pleno ejercicio de los mismos, proceso que apenas comenzó.

SEGURIDAD ALIMENTARIA
El efímero Decreto 748 provocó la subida de precios especialmente de los alimentos y desató una ola de protestas sociales en todo el país. Sin embargo el problema no es circunstancial y se requiere un trabajo sostenido de seguimiento y análisis de las políticas agrarias y de seguridad alimentaria del gobierno.

TIERRA Y MUJER
Entre 2006 y 2010 la titulación para las mujeres se incrementó a (23%)sin embargo continúa siendo menor en proporción con la titulación de los varones (36%). Uno de los principales retos pendientes para la implementación de una nueva política de tierras en Bolivia, es la inclusión de las mujeres como beneficiarias en la distribución de tierra.
By A Web Design



















