La intransigencia colonizadora
Fuente: Opinión – OPINIÓN, 1 de noviembre de 2011
Es difícil defender lo que no se comprende, especialmente en temas referentes al medio ambiente, como las generadoras de oxígeno, lluvia y microclimas. El desconocimiento de la importancia de los parques naturales y su impacto en la vida, de nuestra región y del mundo entero. Desconocemos, por ende atacamos lo que no percibimos y por tanto deseamos destruirlo. Lo anterior unido a los intereses expansionistas de los nuevos colonizadores del siglo XXI junto a cocaleros se movilizan para construir la carretera por el corazón del Parque Nacional Isiboro Securé, lo que nos lleva a repensar el relacionamiento, como seres humanos, con la naturaleza, yendo más allá del inmediatismo político.
Nadie se opone a la construcción de una carretera que una nuestro departamento con el Beni, pero bordeando el parque Isiboro Securé sin atravesarlo. A varios dirigentes les conviene vivir de la confusión y enredar al colectivo social de la necesidad de que la carretera pase por la puerta de la colonia llamada, sugestivamente, “Nueva Orinoca” asentada ilegalmente en el corazón del parque, expulsaron a sus pobladores originarios, ahora desean carretera a sus puertas, les será de utilidad para sacar al mercado sus productos especialmente la coca, cuya expansión es alarmante.
Los originarios, con sus verdaderos representantes, en conformidad con sus usos y costumbres, marcharon por más de 60 días hasta la sede del Gobierno para pedirle al Presidente del Estado desista de atravesar, con el camino, por el corazón de dicho parque, punto alcanzado con la promulgación de la Ley Corta corregida en diálogo entre los delegados marchistas y el presidente Morales. Alarma que los recién llegados al trópico cochabambino en calidad de colonos, al estilo español de hace más de cinco siglos, pretendan imponer un capricho por desconocimiento de los beneficios que brinda un Parque Nacional, solicitando que la ruta II a Moxos pase por pleno parque. Postura que alienta la muerte y colabora a la destrucción de la vida no sólo en el parque sino en todo el planeta. Los colonos, mal denominados interculturales, están en la obligación de conocer a largo plazo la función de la Madre Tierra. Deben repensar su posicionamiento tanto cocaleros como colonos y aceptar que el tramo II de la carretera a San Ignacio de Moxos pase alrededor del parque sin mellar la biodiversidad y sin comprometer el ciclo natural de la vida humana, ni el manejo racional de árboles y bosques.
Artículo de opinión de: Federico Escóbar Álvarez
