La OEA y la seguridad alimentaria con soberanía
Bolivia será sede, entre el 3 y el 5 de junio, de la cuadragésima segunda Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que analizará uno de los temas vitales para la supervivencia del planeta: la seguridad alimentaria.
El tema ha sido propuesto por Bolivia debido a la importancia de que la comunidad interamericana debata este tema y emita recomendaciones que impidan que la carencia de los alimentos afecte a sus poblaciones en momentos en que en el mundo existe una galopante crisis alimentaria.
La localidad cochabambina de Tiquipaya, conocida como el valle de las flores, será nuevamente escenario de un evento en el que se analice y se tomen decisiones en defensa de la supervivencia del planeta.
En abril de 2010, cientos de delegados de Gobiernos, de organizaciones internacionales, de los pueblos indígenas y de los movimientos sociales se reunieron en esta población en el marco de la Cumbre de los Pueblos sobre el Cambio Climático y la Defensa de la Madre Tierra, donde emitieron una serie de recomendaciones para que las naciones industrializadas dejen de lado su política irracional de industrialización, que es el origen de la contaminación y de los daños sufridos por el planeta.
Bolivia ha fijado una posición frontal frente a esas políticas por ser la causa del cambio climático y el calentamiento global que afecta al mundo y que pone en riesgo la vida.
Nuestro país también ha planteado en foros internacionales, como los de las OEA y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la necesidad de que el mundo adopte medidas para solucionar la crisis alimentaria mundial.
Esta vez el escenario será la Asamblea de la OEA que congregará una vez más a delegados de los países miembros del organismo interamericano para debatir asuntos vitales mediante un diálogo multilateral y de integración.
Los problemas que afectan a la humanidad en la actualidad apuntan a la necesidad de reducir los índices de pobreza con una adecuada producción de alimentos.
En el caso de los países latinoamericanos, es impensable que ese problema se presente cuando alberga una ingente cantidad de recursos naturales, suficientes para abastecer a su población, promover un desarrollo sostenible e incluso generar recursos con su exportación.
El proyecto de Declaración de la 42a Asamblea General de la OEA incluye temas vitales en los que Bolivia ha tomado la iniciativa, como son la no privatización del agua para que este servicio sea reconocido en el mundo como un derecho humano, la no mercantilización de los recursos básicos, la no extranjerización de las tierras y la no concentración de la tierra en manos de unos pocos.
Bolivia ha establecido una sólida posición para adoptar medidas a favor de la seguridad alimentaria pero con soberanía, toda vez que se trata de un asunto que no sólo es de interés panamericano sino mundial.
Para encaminar ese objetivo, el Gobierno ha propuesto la necesidad de fomentar un comercio justo, estimular la comercialización interregional de alimentos, principalmente entre pequeños productores, y la creación de una reserva de esos productos para hacer frente a probables épocas de desabastecimiento.
Será la segunda vez que Bolivia sea sede de la Asamblea de la OEA. La primera se celebró en La Paz en 1979, cuando los delegados del organismo hemisférico emitieron una resolución que instó a los Gobiernos de Chile y de Bolivia a dialogar para solucionar la reivindicación marítima del país.
Esa resolución fue replicada en posteriores asambleas de la OEA, en las que cada vez más países expresaron su respaldo a la demanda boliviana por considerar que su continuidad significaba un riesgo para la paz de la región.
Bolivia perdió su acceso soberano al Pacífico en una injusta guerra territorial con Chile en 1879, y desde entonces reclama por la solución de este problema que ha frenado su desarrollo.


