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TERRITORIO

Crecientes conflictos limítrofes

Tal como era de prever, pues todos los elementos de juicio disponibles sobre la naturaleza y magnitud de los problemas limítrofes así lo indican, no sólo en Cochabamba, sino en todo el territorio nacional, se están produciendo hondas fisuras en las estructuras sobre las que se asienta la unidad nacional, las mismas que tienden a hacerse más visibles y a profundizarse a medida que se aproxima la realización del Censo Nacional de Población y Vivienda 2012.

Es verdad que durante los últimos días ha amainado la intensidad de algunos de los conflictos que se manifestaron más explícitamente, como en el caso del diferendo entre Colcapirhua y Tiquipaya, pero no es menos cierto que ese no es el resultado de una solución definitiva, sino sólo de una tregua temporal que sólo sirve para que las partes contendientes recuperen fuerzas para reanudar su ofensiva con mayor vigor y radicalidad. Y como lo mismo puede decirse de otros muchos conflictos similares, no resulta exagerado afirmar que estamos sobre algo muy parecido a lo que en términos geológicos se denomina “falla sísmica”.

El sólo hecho de que el 93 por ciento de los 339 municipios en los que está dividido el territorio nacional no tenga claramente definidos sus límites y que sólo 25 de ellos tengan sus respectivas jurisdicciones claramente definidas, es muy ilustrativo al respecto. Y lo es más aún si se considera que esa situación no mejora con el transcurso del tiempo, sino que empeora porque no hay instancia ni autoridad estatal capaz de poner orden en tan enorme entuerto. Así, no sólo que ninguno de los litigios que se tramitan por diferendos limítrofes ha sido resuelto durante los últimos años, sino que éstos son cada vez más y más complicados.

El trasfondo del asunto es que después de muchas décadas, durante las que a nadie le importó fijar límites entre municipios y submunicipios, entre comunidades, entre departamentos y en algunos casos extremos entre barrios de una misma ciudad, se han activado diversos estímulos para que cada palmo de tierra, cada habitante, cada metro de territorio se plasme en mayores o menores ingresos para las burocracias locales. Así, la pugna por obtener una cada vez mayor tajada en la repartija de recursos estatales según criterios demográficos y geográficos se ha convertido en un poderoso factor multiplicador de intereses locales mutuamente excluyentes, y todos adversos e incompatibles con visiones más amplias, como las que reforzarían identidades comunes alrededor de departamentos o, mejor aún, del país.

El Censo demográfico que está en proceso de preparación, en circunstancias normales, tendría que ser un instrumento útil para dirimir todos estos diferendos sobre la base de la información obtenida. Pero, tal como están las cosas, parece más probable que el resultado obtenido sea diametralmente opuesto al esperado. Es decir, que con el afán de obtener mayor participación en la repartición de ingresos, las autoridades de cada departamento, de cada provincia, municipio, comunidad o cantón, redoblen durante los próximos meses la defensa de “sus” territorios, de “sus” habitantes, de “sus” derechos, siempre en desmedro de los demás.

 (Editorial)

 

Bosques y desarrollo


Fuente: La Razón - EDITORIAL , 17 de diciembre de 2011

El último informe sobre Desarrollo Humano de la ONU (Sostenibilidad y Equidad) destaca los progresos que se han presentado en el país en cuanto al desarrollo humano y la disminución de la pobreza. Sin embargo, la representante del PNUD en Bolivia advirtió que estos avances pueden ser afectados por la deforestación de bosques y otros riesgos que afectan al medio ambiente.

Este estudio analiza la relación entre la sostenibilidad ambiental y la equidad (entendida como “justicia social y mayor acceso a mejor calidad de vida”), y concluye que ambos factores son esenciales para garantizar y ampliar los derechos y la dignidad de las personas, tanto de esta generación como de las futuras. Con relación a la pobreza, el PNUD realizó investigaciones en siete países (Bolivia, Colombia, Jordania, Kenya, Lesotho, Madagascar y Nigeria) empleando para ello el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM).

Este índice mide las carencias más significativas “en las dimensiones de salud, educación y niveles de vida y examina tanto el número de personas desfavorecidas como la profundidad de sus privaciones”; es decir, que calcula la cantidad de personas que viven en la pobreza y a la vez la cantidad         de privaciones que éstas padecen.

Los resultados dan cuenta de que la pobreza disminuyó en todos estos países; pero en términos absolutos, la reducción fue más acelerada en Bolivia, Nigeria y Lesotho, esto es en el número de pobres; por otro lado, las reducciones porcentuales fueron mayores en Bolivia, Colombia y Jordania. En esta categoría, una baja de pobreza implica “que las reducciones pequeñas se traducen en descensos relativamente grandes”.

Al respecto, la coordinadora residente del PNUD en Bolivia resaltó el avance en educación y salud en el país, evidenciado en el mayor porcentaje de niños que acuden a la escuela y un mayor número de personas que acceden a servicios de salud. No obstante, recomendó poner especial atención a la acelerada deforestación registrada en los últimos años, estimada en 350 mil hectáreas por año (una superficie 17 veces mayor a la mancha urbana de Santa Cruz de 20 mil hectáreas), y otros riesgos medioambientales que pueden afectar estos avances en contra de la pobreza.

En efecto, se sabe que los más pobres, además de ser los más vulnerables ante los fenómenos climáticos extremos, deben enfrentar simultáneamente los riesgos que conlleva la contaminación y la degradación de los suelos. De allí la importancia de conservar nuestros bosques, tanto más importantes por cuanto los árboles permiten que el suelo retenga humedad  y nutrientes, ofreciendo al mismo tiempo una defensa contra el viento y la erosión. Son además los guardianes de la biodiversidad, esencial para contrarrestar el hambre; pues, a medida que ésta disminuye, el suministro de alimentos se vuelve más vulnerable e insostenible.

 

Los pasos de la Cumbre

Fuente: El Día - OPINIÓN, 13 de diciembre de 2011

La Cumbre Social convocada por el Gobierno de Evo Morales no podía tener una peor apertura. El vicepresidente García repartiendo insultos y destilando odio entre bolivianos, una característica esencial de este régimen, que precisamente lo ha llevado a la crisis actual que lo obliga a tratar de recuperar el oxígeno político que se le ha escapado vertiginosamente en estos seis años.

Si hubiera un único tema para la cumbre, ese debería ser la búsqueda de la unidad entre los bolivianos, pues los enfrentamientos, las diferencias y los egoísmos se han acentuado en el último lustro, porque el Gobierno creyó que esa era la mejor forma de apuntalar su hegemonía, sobre la base de la división y la confrontación que ha llegado al extremo de la lucha violenta en varias ocasiones.

¿Dónde estamos? Sin duda alguna estamos peor que en el 2006. En ese momento se hablaba de un empate catastrófico, de las dos Bolivias, de dos visiones contrapuestas que desataron una pugna interna que tuvo su expresión más dura en el 2008, cuando Evo Morales se declaró vencedor por haber aplastado las reivindicaciones de la mitad del país, con miras a conseguir la plenitud del poder republicano y la capacidad para construir un modelo diferente de país.

La paradoja es que, con la Cumbre, no solo se vuelve a poner de manifiesto que aquel punto de bifurcación jamás se produjo en el país, sino que el empate catastrófico ahora tiene a los indígenas, a los obreros y a muchos sectores populares de la población en el bando opuesto al Gobierno, que apenas está acompañado por los cocaleros, burócratas, organizaciones que se benefician de la economía ilegal y movimientos que están gozando del monstruoso prebendalismo masista.

¿Qué agenda puede salir de esta reunión? El MAS ha demostrado que su único interés es la conservación del poder a cualquier costo y es obvio que apenas busca la ratificación de su rumbo, la cohesión con los grupos leales, acciones que sin duda alguna vendrán a incentivar aún más la división entre los bolivianos. Al vicepresidente García Linera se le han acabado los términos para descalificar a sus oponentes y ahora los llama “escupidos” y “escupidores”, como si de esa forma pudiera borrar la historia reciente que justamente dio origen a la mayor manifestación de fraternidad entre ciudadanos bolivianos que se hubiera producido en la historia del país.

¿Puede cambiar el rumbo el Gobierno? Eso equivaldría a recuperar el camino democrático, algo a lo que este régimen ha renunciado de manera definitiva. Un golpe de timón también debería significar el destrabamiento del proceso autonómico, pues de la manera actual, es imposible conseguir la viabilidad del país. Si Evo Morales quisiera realmente escuchar al pueblo, debería frenar la persecución política, restaurar el Estado de Derecho en Bolivia, instaurar un modelo de justicia libre de intervención política y dejar a un lado los ataques a la libertad de expresión. La verdadera agenda tiene que incluir el respeto a la propiedad privada, el incentivo a las inversiones y el levantamiento de las restricciones impuestas a los productores, que se sienten presos en su propio país, sin posibilidades de desarrollar todo su potencial.

Una verdadera cumbre tiene que hablar del narcotráfico, del contrabando, de la ilegalidad y la corrupción que están consumiendo los valores de la sociedad y socavando las estructuras del Estado, con graves amenazas de liquidarlo definitivamente.

El empate catastrófico ahora tiene a los indígenas, a los obreros y a muchos sectores populares de la población en el bando opuesto al Gobierno.

 

 

 

Conflictos de límites y soluciones oportunas

Fuente: Opinión - EDITORIAL , 18 de noviembre de 2011

Discusión.

El forcejeo y las medidas de hecho lo que determinan es un ambiente de enfrentamiento que no es el propicio para una discusión de las dimensiones que se plantea.

En este Gobierno o en cualquier otro del pasado la oportunidad en la resolución de los conflictos de diversa índole, que muchas veces amenazan la paz social y la pacífica convivencia de los bolivianos, es uno de los factores claves que habla de capacidad administrativa. Los conflictos que no se resuelven a tiempo tienden a crecer y a convertirse en problemas que al ingresar a medidas de hecho como bloqueo de caminos, protestas y manifestaciones callejeras y peor aún, enfrentamientos que derivan en saldos luctuosos, plantean situaciones extremas

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Proyecto de Reglamento de La Ley No. 180

1 de noviembre de 2011

El proyecto de Reglamento para la Ley Nº 180 que se encuentra al pié, elaborado por los indígenas y presentado al gobierno contiene cinco capítulos, 20 artículos, dos disposiciones transitorias y una disposición final. En este documento se encuentran las Disposiciones generales: Objeto, Definiciones, Finalidad, definición del patrimonio cultural y natural, Ámbitos de aplicación, Condición de Territorio indígena, definición de la intangibilidad y la definición de los alcances de la intangibilidad. En el Capítulo II se desarrolla la Gestión del patrimonio cultural y natural. El Capítulo III se refiere a la Gestión del territorio indígena del área protegida. El Capítulo IV se refiere a la Regulación de los asentamientos ilegales y control de avasallamientos. El Capítulo V habla sobre la Restauración de los ecosistemas del TIPNIS. Descargar PDF 156 KB

 

 
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