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DERECHOS INDÍGENAS

“Ser indio otra vez”

“Ser indio otra vez” es el título de la obra de uno de mis maestros a quien admiro y cuyo título quiero en esta ocasión utilizar y a propósito de él, reflexionar sobre la identidad y la categoría indígena que se encuentra en el debate del censo de población que se llevará a cabo este año en nuestro país.

Varias son las posturas en torno al mestizaje, y a la adscripción a determinadas categorías que se añadirán en la boleta del censo, justamente por lo delicado que es el tema de la identificación y autoadscripción, así, mi propósito en estas líneas es desentrañar algunos elementos referidos a la temática de la identidad.

Si bien las categorías mestizo, indígena, blanco y otras que puedan surgir, se hallan en el campo de la identidad, la definición, delimitación y distinción de líneas divisorias y fronteras marcadas, suele ser complicada puesto que más bien estas suelen ser difusas, y endebles. Analicemos a continuación: desde la dimensión de los rasgos fenotípicos podemos identificar a una persona como indígena (entendiendo esta definición como una construcción social), y esa misma persona autoidentificarse como mestiza, tomando en cuenta otros rasgos e incluso no perdiendo de vista que cualquier autoidentificación tiene muchas veces una dimensión práctica e instrumental, es decir le es útil para algo. Es así que la aplicación de herramientas censales, como aquellas de medición cuantitativa para aspectos subjetivos, cualitativos, debe ser tratada con bastante mesura y, de la misma manera, la lectura de los datos arrojados debe hacerse con pinzas.

Consideramos que son dos los elementos que hacen a la identidad: la autoidentificación, que consiste en la definición identitaria propia que cada persona hace de sí misma, y el otro elemento fundamental es el reconocimiento del “otro” es decir, que cuando hablamos de identidad nos referimos a una relación social en la que tiene y existe la alteridad. El papel de la alteridad es fundamental pues es parte constitutiva de la identidad, ya que de nada serviría el que una persona se autorreconozca en una determinada categoría, o con determinado grupo, si es que no hay un “otro” que confirme, legitime y reconozca dicha adscripción. Justamente en las fronteras, en la relación con el otro se halla la constitución de la identidad.

A todo esto debemos añadir una faceta dinámica, puesto que la identidad cambia, y este aspecto nos puede ayudar a entender que las identidades toman entonces características propias con el tiempo y en el espacio, en el contexto de globalización, de relacionamiento y contacto con otras culturas. A esto se suma el carácter multidimensional de la identidad el cual depende del contexto en que se da la interrelación. Es así que por ejemplo, una persona en su comunidad puede autoadscribirse a determinada identidad y en otro contexto a otra. No olvidemos que en un ambiente de exacerbación de identidades, el hecho de enarbolar determinados rasgos culturales a través de expresiones como el uso de la vestimenta, sombrero, poncho u otras prendas, puede efectivamente llevarnos a un espacio de lucha identitaria cuyo riesgo se ve en el campo político, cuando una identidad trata de sobreponerse a otra bajo uno u otro fundamento. Con todo, ya para terminar, son dignas de analizar las re-creaciones identitarias por las que han atravesado determinados grupos, que ante la pérdida de ciertos elementos de su identidad propia han ido recuperándolos. Estamos de acuerdo con la recuperación de los saberes mediante la cultura, sin embargo estas reinvenciones no deben apartarse de una lectura política, pues en un marco en que la indianidad y sectores indígenas gozan de determinadas políticas de afirmación positiva, conviene “ser indio otra vez”.

 

 Artículo de opinión de Gabriela Canedo Vásquez

 

Derechos de los indígenas

Los derechos de los indígenas son aquellos derechos colectivos que existen como reconocimiento a la condición específica de los pueblos autóctonos. Los mismos incluyen no solo los derechos humanos más básicos a la vida e integridad, sino también los derechos sobre su territorio, al idioma, la cultura, la religión y otros elementos que forman parte de su identidad como pueblo.

Los derechos de los pueblos indígenas son aquellos que pertenecen a los pobladores originarios de un territorio que ha sido invadido y colonizado por extraños.

Debido a la estrecha relación entre la situación de los pueblos indígenas culturales y económicos y sus valores ambientales, las cuestiones de derechos indígenas se vinculan con la preocupación por el daño ambiental, el cambio y el desarrollo sostenible.

Con la participación de los pueblos y sus organizaciones, los derechos indígenas son hoy día, conceptos jurídico fundamentales planteados al Estado y a la sociedad como un reclamo de dignidad, de justicia, democracia y bienestar.

Los derechos fundamentales del individuo, tales como reconocimiento de la personalidad jurídica, libertad y propiedad, se ha trasladado a una colectividad existente en la realidad de un país.

Los pueblos indígenas han sido especialmente vulnerables ante la pérdida de su patrimonio en tanto que pueblos bien determinados. Considerados por lo general como atrasados por algunos gobiernos, esos pueblos han sido víctimas de políticas agresivas de asimilación cultural.

Los gobiernos deben promover una mayor participación de los pueblos indígenas en la creación de políticas y estrategias que los afectan, por otro lado también deben aumentar la autodeterminación indígena, que es una cuestión de esencial dignidad humana y conduce a resultados exitosos.

Los pueblos indígenas aún experimentan racismo, mala salud y una pobreza extrema. Que los indígenas no paguen con sus vidas o con la expulsión de su territorio, la falta de acciones sinceras de protección a sus derechos que además están consagrados en las leyes y en los tratados internacionales.

El crecimiento de la industria agrícola y la introducción de grandes proyectos de construcción de carreteras, en tierras indígenas representan una amenaza considerable y creciente para estos pueblos.

 Artículo de opinión de Robert Téllez Chávez

 

 

Yo, indígena

Fuente: El Día - OPINIÓN,  06 de diciembre de 2011

Los que creen que saben se llenan la boca por los indígenas y en defensa de ellos. Claro está que existen notables excepciones, pero las más de las veces parece que sólo buscan llevar agua al molino de sus propios y mezquinos intereses. La historia está llena de ejemplos. En los tiempos de la Conquista española, el obispo Fray Bartolomé de las Casas tuvo que salir al frente en defensa de los “indios”, a quienes se atribuía cuerpos pero no almas, y se procedía a un inhumano maltrato. En su obra “Brevísima relación de la destrucción de las Indias” Casas pone en evidencia el genocidio de los indígenas americanos por parte de sus propios coterráneos y lanza a los cuatro vientos la denuncia.

Matar nativos no es novedad. Ha ocurrido en todo el mundo y en todas las épocas. África y América tienen destinos comunes en ese punto. Muchos africanos eran victimados desde el momento de su captura como mano de obra esclava para llevarlos al Nuevo Mundo. Todos deben saber que la historia del exterminio de los indios norteamericanos todavía no se ha terminado de escribir. Desde la leyenda de Toro Sentado hasta Gerónimo hay mucho por contar. Pero aún con el suplicio de Atahuallpa en Perú o el fin de Apiguaiqui Tumpa en el exterminio de Churuyuki, no queda más que reconocer que el Yo, indígena, ha permanecido y luego ha vuelto como el mítico Ave Fénix.

El sentimiento mariano de la religión católica por ejemplo, se hace fuerte desde que Juan Diego Cuauhtlatoatzin (el águila que habla) se convierte en el primer indígena que presencia la aparición de la Virgen de Guadalupe, justo en los primeros días de diciembre de 1531. Diciembre es mes Mariano, de la Virgen María, cuya veneración es indiscutible en la América Morena. Lo más interesante y colindante con el surrealismo es que la imagen impresa de la Virgen en el manto de Juan Diego no ha sido posible atribuirlo a obra humana y permanece inalterable sin que el tiempo desgaste el manto de yute, que ya debería haberse podrido, ni la imagen multicolor de la Virgen guadalupana.

Otro indígena, Diego Huallpa, descubre la plata a flor de tierra en el Cerro Rico de Potosí en 1545. En esa montaña mueren después miles de indígenas explotando el mineral que luego cruza el Océano rumbo a Europa. Potosí se yergue más grande que el París de la época. Siglos después la pobreza se enseñorea de Potosí y los indígenas sufren las consecuencias. Pese a ello, ni la muerte por descuartizamiento de Tupac Katari impide que retornen los indígenas: “Volveré y seremos millones”, ha sido la sentencia, recogida desde Chiapas hasta Tierra de Fuego, recorriendo la Amazonia y la Cordillera de los Andes. Hoy asocian a indígenas con Madre Tierra y el medio ambiente

Están en los titulares de prensa, en boca de todos y en las políticas de los gobiernos. Su historia se escribe con su propia sangre y todos saben que sólo es el principio. Retornan el náhuatl, el lenguaje de los dioses, la sabiduría sobre las plantas y el bosque, el idioma y los símbolos que nunca murieron. Ya no les sorprende la armadura de un nuevo Pizarro ni los caballos que un día fueron americanos. El sol y la luna han vuelto a sus horizontes y a sus vidas. El Yo, indígena, va tomando forma en sus mentes y en sus cuerpos. Quizás entonces podamos comprender por qué antes el norte era sur y viceversa y por qué la ruptura del eje de la tierra hizo nacer a Gran Manitú, Inti y Huitzilopotchtli.

El tacú de papel (Columna de Fernando Luis Arancibia Ulloa)

 

Declaración de los Pueblos Indígenas del Mundo ante la COP17

Fuente: Bolpress, 6 de diciembre de 2011


Integraron el panel Grace Balawag, indígena de Filipinas; Berenice Sánchez, del pueblo Nahua de México y miembro de la Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad de América Latina y El Caribe (RMIB-LAC); Victoria Haraseb, indígena de Namibia perteneciente al Grupo de trabajo de las minorías indígenas de África Austral; Antonio Medina, indígena mazahua de México de la Red Indígena de Turismo de México (RITA), y Hortencia Hidalgo, aymara de Chile y activista de la Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad de América Latina y El Caribe (RMIB-LAC).


Declaración de los Pueblos Indígenas del Mundo ante la COP 17


Nosotros, los pueblos indígenas del mundo, unidos ante la urgencia de la crisis climática y frente a la falta de voluntad política de los Estados, principalmente de los mayores emisores de gases de efecto invernadero, demandamos la inmediata adopción de acuerdos vinculantes con responsabilidades diferenciadas pero compartidas, a fin de detener el calentamiento global y definir modelos alternativos de desarrollo en armonía con la Madre Tierra.


Desde hace décadas los pueblos indígenas hemos advertido que los cambios climáticos confirman el quiebre de la relación armónica entre los hombres y la Madre Tierra, poniendo en peligro el futuro de la humanidad Es todo un modelo de civilización el que está en crisis, aquel que se inició hace 500 años con el saqueo de los bienes naturales para el enriquecimiento y la acumulación de capital. La alternativa es cambiar el sistema, no el clima, apostando por un nuevo paradigma civilizatorio, por el Buen Vivir, en armonía entre los pueblos y la Madre Naturaleza.


Nuestras propuestas


Marco general:


• Reconocer y respetar la libre determinación de los pueblos indígenas, particularmente nuestros derechos a los territorios y bienes naturales, de conformidad con la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU.


• Asegurar y garantizar la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas en todos los niveles, respetando los procesos basados en la consulta y el consentimiento previo, libre e informado, de conformidad con la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU.


• Reconocer, respetar y fortalecer la contribución fundamental de los conocimientos, innovaciones y prácticas tradicionales de los pueblos indígenas.


• Revisar las concepciones de desarrollo basadas en la acumulación de riquezas que acentúan la explotación sin límite de los bienes naturales.

Visión compartida:


• Urgimos a los países desarrollados a alcanzar un marco de compromisos vinculantes con marcos concretos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) como seguimiento al Protocolo de Kioto que vence el año 2012.


• Planteamos una reducción de emisiones de por lo menos 45% bajo los niveles de 1990 para el 2020 y de por lo menos el 95% para el 2050.


• Eliminación gradual del desarrollo de combustibles fósiles, y una moratoria sobre la explotación de combustibles fósiles, en o cerca de nuestros territorios y tierras indígenas, respetando los derechos al desarrollo de los pueblos indígenas.


• La visión compartida para la acción de cooperación a largo plazo no debe reducirse a definir el límite en el incremento de la temperatura y la concentración de GEI en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza.

Transferencia de tecnología:


• El conocimiento es universal y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad y utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías. Los países desarrollados deben compartir su tecnología con los países en desarrollo.


• La transferencia e instalación de tecnologías debe ser inmediata, oportuna, libre de costo alguno, en armonía con la Madre Tierra y sin condicionalidades, tanto de tecnología ya patentada como de información no divulgada.


• Establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias y socialmente adecuadas.


• Establecer un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo.

Adaptación y mitigación:


• Garantizar el respeto, la protección y el fomento de los conocimientos tradicionales y los modos de vida sostenibles de los pueblos indígenas. Incluir salvaguardas ambientales y sociales de los pueblos indígenas, incluyendo aspectos culturales y espirituales.


• Políticas y fondos públicos que prioricen el reconocimiento territorial integral de los pueblos indígenas. Reconocer y promover los sistemas propios de los pueblos indígenas en el uso, manejo y conservación de los bienes naturales.


• El sistema de monitoreo, reporte y verificación no debe limitarse a medir los cambios en la cobertura boscosa sino incorporar variables sociales, en particular la relativas al cumplimiento de los derechos indígenas.


• Toda evaluación, recuperación y desarrollo de acciones de mitigación y adaptación debe incorporar los conocimientos y tecnologías de los pueblos indígenas, sujeto a su consentimiento previo, libre e informado y a la vez garantizar la participación de expertos indígenas.


• Demandamos que el Foro Permanente de Asuntos Indígenas de la ONU recomiende a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas que el Relator Especial sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los pueblos indígenas elabore un informe sobre los impactos del Cambio Climático en los Pueblos Indígenas.


• Los Estados deben asegurar que los pueblos indígenas tengan el derecho de movilidad y no sean forzados a reubicaciones lejos de sus territorios y tierras tradicionales, y que los derechos de los pueblos en aislamiento voluntario se respeten.


• En el caso de migrantes por cambio climático, los programas y las medidas adecuadas deberán ser acordes con sus derechos, estatus, condiciones y vulnerabilidades.


Financiamiento:

• Todo mecanismo de financiamiento para la mitigación y adaptación del cambio climático debe ser establecido bajo la Convención Marco de Naciones Unidas para Cambio Climático y deben proporcionarse recursos directos para los pueblos indígenas.


• Establecer mecanismos participativos para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas en todos los procedimientos y operaciones de financiamiento. Los recursos deben proceder de fuentes públicas y ser adicionales a los fondos de ayuda al desarrollo.


• Establecer un fondo especial que permita a los pueblos indígenas y comunidades locales desarrollar sus propias actividades y contribuciones para remediar el cambio climático.


• Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo de al menos 6% de su producto bruto interno para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo.


• El financiamiento debe ser directo, sin condicionamiento y no vulnerar la soberanía, ni la libre determinación de las pueblos indígenas.


• Las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial, deben quedar fuera de la administración de los fondos creados y a crearse, porque financian proyectos que contribuyen al calentamiento global y con mayor razón ahora que el Banco Mundial pretende eliminar las salvaguardas para pueblos indígenas a través del “Programa por Resultados” – P4R.


• Los países desarrollados, principales causantes del cambio climático, asumiendo su responsabilidad histórica y actual, deben reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático.


• En el marco de la deuda climática, exigimos a los países desarrollados que restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de GEI.


Mercados de carbono y mecanismos conexos


• El FIPICC reitera que la mayoría de los bosques del mundo se encuentran en las tierras y los territorios de los Pueblos Indígenas. El FIPICC rechaza el comercio de carbón y las compensaciones de carbón forestal que modifica, privatiza y comercializa los bosques. Estamos profundamente preocupados que REDD+ ponga en peligro el futuro de la humanidad al reforzar el uso de combustibles fósiles, que es la causa principal de la crisis climática. Asimismo REDD+ amenaza la supervivencia de los Pueblos Indígenas y puede resultar un el despojo de tierra más grande de todo el tiempo. Los Acuerdos de Cancún no proporcionaron salvaguardas jurídicamente vinculantes sobre los derechos de los Pueblos Indígenas y proyectos tipo-REDD+ ya están resultando en violaciones de los derechos de los Pueblos Indígenas. REDD+ promueve las plantaciones industriales y puede incluir la siembra de árboles transgénicos. Además la inclusión de suelos y prácticas agrícolas en REDD+ y otros esquemas de los mercados de carbono podrían comodificar casi toda la superficie de la Madre Tierra. Asimismo también rechazamos el uso de las algas de los mares para proyectos de REDD+. Los bosques están conservados y manejados lo más exitosamente con la gobernabilidad indígena de los bosques y el reconocimiento, la demarcación y la titulación de las tierras y territorios colectivos de los Pueblos Indígenas.

 

 

La intransigencia colonizadora

Fuente: Opinión – OPINIÓN, 1 de noviembre de 2011

Es difícil defender lo que no se comprende, especialmente en temas referentes al medio ambiente, como las generadoras de oxígeno, lluvia y microclimas. El desconocimiento de la importancia de los parques naturales y su impacto en la vida, de nuestra región y del mundo entero. Desconocemos, por ende atacamos lo que no percibimos y por tanto deseamos destruirlo. Lo anterior unido a los intereses expansionistas de los nuevos colonizadores del siglo XXI junto a cocaleros se movilizan para construir la carretera por el corazón del Parque Nacional Isiboro Securé, lo que nos lleva a repensar el relacionamiento, como seres humanos, con la naturaleza, yendo más allá del inmediatismo político.

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