Juan de la Cruz Villca: Si en este gobierno los campesinos nos equivocamos, estamos jodidos

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Cerca a los 69 años de vida, Juan de la Cruz Villca, nos recibe en un reducido espacio de la Unidad de Seguimiento y Análisis Nacional (USAN) dependiente del Ministerio de la Presidencia, lejos de los días y las movilizaciones que encabezó cuando fue Secretario General de la Central Obrera Boliviana (COB) y ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) a principio de los años 90. Ahora trabaja como técnico en análisis estratégico y debe entregar tres reportes diarios del monitoreo que realiza.

Durante la conversación, matizada por el ruido de emisiones de radio y televisión provenientes de los aparatos de sus compañeros de trabajo, Villca dice que es parte del pensamiento indianista/ katarista del movimiento indígena y campesino. Explica que su concepción de la realidad y de la política se nutre de la lucha de clases y de la lucha por la cultura ancestral de los indígenas, que ambas deben convivir, lo que postuló y trató de practicar cuando dirigió la central obrera y la confederación campesina.

Aunque en algún momento pensó que llegar al poder en Bolivia sólo sería posible a través de las armas, quiere dejar sentado que ahora no es partidario de los radicalismos de ningún tipo. Considera que la llegada de Evo Morales a la presidencia del país es un avance, pero se siente preocupado por algunos problemas como el gasolinazo y el TIPNIS; y políticas estatales como la continuidad del latifundio en el oriente y la Ley minera por encima de las comunidades, que pueden alejar al campesinado del gobierno.

TIERRA. ¿Tomando en cuenta las dos vertientes que existen sobre el movimiento indígena-campesino, usted es indianista o katarista?

Juan de la Cruz Villca. Yo diría que una mezcla de ambos. Pero también eso se convirtió en una ideología diferente. Es decir, primero conocer lo que es la lucha de clases, que fue uno de los temas principales que comencé a conocer por la influencia de los compañeros mineros de Huanuni y Llallagua, porque vivíamos al centro de los (dos campamentos) mineros.

Después la lucha del indianismo con Fausto Reinaga apareció el katarismo en la misma línea del indianismo. Las dos líneas me ayudaron bastante para llegar a una conclusión. Una línea que han asumido los trabajadores mineros, fue linda línea, pero ha fracasado, ha ido fracasando, fracasando por ser una línea muy cerrada de lucha de clases, olvidándose de lo que es el indianismo-katarismo. En otro lado está lo que nos enseña Fausto Reinaga y otros que han escrito bastante, también lo mismo, es decir, una línea muy dura, que decía: “Hay que liquidar a los q’aras para que los pueblos indígenas vivamos”.

Dos extremos que eran realmente fuertes. La historia que nos muestra la lucha de clase de fracaso en fracaso, pasando desde la guerrilla hasta la democracia, todo un fracaso.

En el otro lado lo mismo, Tupac Katari una línea política que también fracasó. Los indianistas adoptaron una línea política en su partido pero se han hecho pedazos, o sea, no han logrado (lo que buscaban) por su radicalidad.

De esas dos líneas yo adopté, propuse a mis compañeros… creo que aquí en Bolivia, hay que asumir las dos cosas. Estamos seguros que hay lucha de clases en Bolivia. Hay dueños de las empresas y están los trabajadores. Esa es la lucha de clases. En el otro lado también hay que reivindicar la cultura, nuestra cultura ancestral. Eso estaba ignorado.

Entonces logro entender que primero somos aymaras, quechuas y guaraníes, después somos mineros o cualquier otro trabajador. Las dos luchas hay que unirlas para que el pueblo pueda liberarse, entendiendo que estas dos luchas existen en Bolivia.

Eso hemos convertido en la lucha de nación y clase. Esa fue nuestra tesis que hemos manejado. Comencé a trabajar eso, hemos socializado, todos estaban de acuerdo y se convirtió en la Tesis de la Confederación Única. Antes que yo sea ejecutivo de la confederación, hemos logrado. Pero concretamos después de que pasé por la confederación (de campesinos). En realidad consolidamos esta idea cuando yo estuve en la COB. Se consolidó el 12 de octubre de 1992, al recordar los 500 años de la conquista española. Con problemas internos, pero ya se consolidó la idea principal porque los aymaras entendieron y fue una linda victoria, la movilización del 12 de octubre.

Esa tesis fue socializada en el congreso de la COB, enfrentamos a la tesis sectaria de Filemón Escobar, de Huracán Ramirez, de todos los mineros. Los enfrentamos y propusimos, y también dijimos que era muy sectaria la postura del Mallku (Felipe Quispe), de Fausto Reynaga, de que para sobrevivir al q’ara, hay que matarlo. Por eso salió esta posición de lo intercultural. Lo intercultural es la convivencia… ahí los q’aras y nosotros también, a veces se casan entre ambos, esa es la interculturalidad. Se lanzó esta idea, ya no nos mataremos unos a otros, conviviremos los dos.

Ahí hay una diferencia de nosotros, no es convivir las transnacionales y los pobres harapientos del campo, pero sí nuestra lucha es cultura, convivir pero en contra de esta injusticia de la explotación. Eso no lo negamos. Esa fue nuestra tesis, esa es la ideología que adoptamos, fundir la lucha de clases con la lucha cultural de las naciones originarias.

TIERRA. Desde el indianismo hacen una crítica a la visión que Usted explica y dicen que es una postura del sindicato campesino. Dicen que los sindicalistas campesinos ya dejan de ser indios y se olvidan de sus raíces. ¿Qué piensa respecto de esa idea?

Juan de la Cruz Villca. Todavía hay esa posición radicalizada, es decir, el extremo. En la práctica todos reivindican nuestra cultura, es el auge ahora. Eso es lo más interesante. ¡¡Reivindicar nuestra cultura, nuestra comunidad, nuestras costumbres es lo primero¡¡ El sindicato es una organización nueva, muy nueva en el campo, pero tiene su mérito. Si no hubiera sido el sindicalismo campesino, nunca habríamos logrado que nos concienticemos en la reivindicación de las naciones originarias, en los usos y costumbres, nunca… porque nuestros jilacatas estaban cooptados por el reino de España, se extendía los credenciales desde la gobernación (diríamos ahora), desde las prefecturas, a nuestros jilacatas. El sindicato es el revolucionario, se ha roto eso y hemos logrado que ya no extienda credenciales, que no sean amarrados al gobierno. Ese mérito tiene el sindicalismo campesino. Hasta ahora el mérito de los sindicatos es la rebeldía.

De todas maneras estamos trabajando en la recuperación de nuestras propias organizaciones naturales. Esa es la lucha.

El sindicato no va a desaparecer, no podemos hacer desaparecer por decreto ni por ley. Tiene vigencia. Tal vez con la historia de aquí a unos años disminuya su fuerza, de repente tomen mucha fuerza las organizaciones naturales que existen en los ayllus y las comunidades. Para eso hay que trabajar porque en los ayllus y comunidades, que son gobierno, en sus extremos se han radicalizado hasta llegar a odiar al sindicato y ahí acabó.

En Chuquisaca hay una región que apoyé bastante cuando fui dirigente para que obtenga su TCO (Tierra Comunitaria de Origen) como ayllu, se trata de Quila Quila. Pero cometieron el error, no entendieron los hermanos originarios del lugar y atropellaron a los sindicatos, les quitaron sus títulos ejecutoriales para que se conviertan en comunidad. Tener (quitar) los títulos de un comunario es algo muy grave, es como quitar el título de tu casa.

Eso provocó una herida al sindicato. Se abrieron más llagas, esa comunidad frente al sindicato y el sindicato frente a la comunidad.

En este momento los sindicatos dicen, vamos a acabar a los ayllus y los ayllus dicen que acabarán con los sindicatos. Es el único lugar en el que se produjo un enfrentamiento tan fuerte. Los demás, en Jacha Carangas, veo que está ingresando esta concepción que yo también lancé.

Yo soy de un ayllu donde hay secretario general, pero también hay autoridad originaria. Entonces que hago, yo pertenezco a dos cabezas, por lo tanto mi organización se ha convertido en una víbora con dos cabezas. Así nomás teníamos que estar. No debemos partir en dos víboras porque las dos querrán picarse. Entonces mantendremos la víbora con dos cabezas que estén juntas.

En le provincia Dalence, realmente funciona muy bien. Cuando hay congreso, al lado del Secretario General está sentado el Mallku, cuando hay cabildo el Secretario General está sentado al lado del Mallku. Está funcionando muy bien, no se odian. Algún rato disminuye la fuerza del sindicato con lo que no es original. Eso me consta porque cuando organicé el sindicato en mi comunidad, muy ideologizado, no funcionó. Mi comunidad está acostumbrada, por usos y costumbres, a tener su mark pacha que es la autoridad principal de la comunidad. ¿Qué significa marka pacha? Quiere decir todo el pueblo convertido en una sola persona. Entonces intenté crear el sindicato pero no funcionó.

TIERRA. En relación con lo que me está diciendo ¿Qué opina de la creación del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ)? ¿Es la confrontación de estas dos ideas?

Juan de la Cruz Villca. Quizás no así. Simplemente son… yo diría, dos percepciones. Una, ésta de lucha de clases en Bolivia es fuerte. Los mineros han sido muy fuertes, Siglo XX, Llallagua, todos los mineros. Entonces el imperio, hay dos a nivel mundial, uno que le llamamos el imperialismo y otro el comunismo o socialismo. Uno expresaba desde la Unión Soviética y el otro desde Estados Unidos. El primero cayó y el segundo triunfó. En Bolivia eso también ha aparecido. Apareció como rebelde la CSUTCB (Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia), independiente del gobierno, entonces los profetas del imperialismo han comenzado a decir que es muy peligrosa la CSUTCB, porque está unida con lo oriental. Por eso fue Guido Chumirai segundo hombre de Jenaro Flores. Entonces todo oriente está unido.

Yo diría que la iglesia misma ha influido diciendo: “no se metan con estos politiqueros. La CSUTCB se conoció como una organización de politiqueros corruptos, por tanto no se metan, ustedes son indígenas y deben salir de ahí”. Y se salieron, se organizaron en la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB). Después de la CSUTCB se organizó la CIDOB en Santa Cruz. Guido Chumirai terminó su gestión y se fue a la CIDOB, eso nos dividió políticamente. No fue que los indígenas no querían al aymara, sino fue un asunto político. Nosotros no hemos dicho nada en contra, no repudiamos, sino hemos dicho que se organicen. Luego, con ese problema de tierra y territorio, hemos logrado otra vez reunirnos con ellos porque teníamos que hacer una ley que nosotros llamamos el Inca y del otro lado el Inti, sobre el tema de la TCO.

En el Inca estábamos obligados a reunirnos los aymaras, quechuas, guaraníes, todos, CIDOB y la Confederación Única. No existía el Conamaq. Ahí logramos reunirnos y comenzamos a trabajar las dos organizaciones. Logramos entender y comenzamos todo, hasta jugábamos fútbol. Recuerdo a Valentín Muiba que no quería a la CSUTCB pero estuvimos con él, tomamos cerveza, en fin nos volvimos amigos las dos organizaciones. Diría que derrotamos al imperialismo, a la división que nos estaba haciendo. Nos unimos con el tema del territorio, de la tierra.

La misma historia es en el altiplano. Dijeron que el sindicalismo no es de nosotros (de los indígenas) y con ese tema lograron constituir el CONAMAQ. Nos preguntamos ¿qué podemos hacer? Cuando se constituye una organización no es posible rechazar. Cuando rechazas peor se unen. Entonces mejor que se organicen los ayllus y trabajaremos con ellos como lo hicimos con la CIDOB, y nos resultó más duro, más duro que con la CIDOB. Recuerdo que en un seminario sobre el problema de la tierra en Chuquisaca ellos rechiflaron el ingreso de Evo Morales, porque ya fue candidato. No dejaron entrar los del CONAMAQ, no lo querían ver.

Entonces que planteaba. Yo hablé con los asesores del CONAMAQ y mostré lo que la CSUTCB había trabajado sobre el tema de la recuperación y fortalecimiento a nuestras comunidades y los ayllus. En ese sentido pude lograr convencer a los asesores primero. El trabajo es de la misma forma, aguantarse lo que nos digan. Estoy convencido de que si nosotros estamos divididos no íbamos a lograr casi nada. Entonces se logró el pacto de unidad y que este pacto funcione. Ahí sentí que nadie iba a dividir a los aymaras y quechuas.

TIERRA. Cuando Víctor Hugo Cárdenas fue elegido vicepresidente, fue la primera vez que un indígena llegó a tan alto en el poder político, lo mismo que la presencia de mujeres de pollera en el Parlamento. ¿Qué significó eso para el movimiento indígena y campesino?

Juan de la Cruz Villca. Para las personas comunes y corrientes de las comunidades ven que por primera vez un hermano esta de vicepresidente. Pero los ideologizados le hemos tratado de traidor, o sea, a nivel dirigencial es una traición, cómo se va a juntar con tal… tantas cosas. Pero la gente común y corriente ha entendido que algo es algo, es mejor que nada, eso ha entendido. Nosotros respetamos eso. Se avanzó algo. Fue un avance de alguna forma. Pero los resultados para Víctor Hugo Cárdenas como intelectual aymara, creo que no lo dejaron desarrollar muy bien. A pesar que él dice que quería hacer algo más. Debe ser verdad lo que dice.

Escribí un libro de 400 páginas y ahí evaluamos el resultado de 500 años (de conquista española) y logramos políticamente decidir. Hemos logrado decidir entrar a la arena política y participar en las elecciones (generales de 1993). ¿Con quién? Entre todos los compañeros decidimos, yo también estaba convencido de que Víctor Hugo debía ser nuestro candidato. Eso está en la historia. Nos reunimos y hasta Evo Morales estaba en esa reunión.

A partir de eso le comunicamos a Víctor Hugo, porque él no participó de la reunión. Él con mucho gusto nos aceptó ser nuestro candidato de esta nueva forma de hacer política. Entonces ahí es donde él nos había estado jugando (engañando). Los aymaras no creemos que entre nosotros nos podemos jugar. La candidatura ya estaba consolidada, faltaba ver quién podría ser el candidato a vicepresidente. Teníamos que hacer la proclamación como candidato nuestro del movimiento originario, campesino, indígena, un sábado en la plaza San Francisco. Teníamos ya el programa hecho, pero Víctor Hugo faltó a dos reuniones previas. Ahí dije, como buen político, algo está pasando. Llamábamos por teléfono y él decía: “hagan nomás, yo estoy de acuerdo”. Una noche antes de nuestra proclamación, Víctor Hugo Cárdenas apareció proclamándose junto al Goni (Gonzalo Sánchez de Lozada, ex presidente de Bolivia). Entonces por eso nos resentimos. ¡¡Es un traidor, es un traidor!! Pudo decirnos que estaba en otro proyecto. Nos ha dejado sin candidato. Esa es la historia de Cárdenas. ¡¡¡Es jodido para nosotros!!!

TIERRA. Sin embargo ¿qué significa el ingreso, por ejemplo de Remedios Loza, al poder, cuando fue elegida como parlamentaria?

Juan de la Cruz Villca. Creo que el sombrero de Remedios Loza ha hecho avanzar bastante en la profundización de la ideología, nos ayudó mucho. Primero, Carlos Palenque fue a pedir el permiso de Tihuanaku. Ese lugar para nosotros es un centro sagrado que tiene poder político. Palenque hizo eso y colocó a la paceña Remedios Loza. Sólo el hecho de ver el sombrero de cholita ayudó. En el centro minero de Huanuni ganó la elección y eso que ese es un centro minero ideologizado, clasista y allí la clase obrera tenía su candidato.

Creo que esos fueron avances generales. No se dieron en la forma que habíamos querido, pero es un avance general como la reforma agraria. La reforma agraria fue una victoria para el pueblo boliviano, pero ahora ya está desgastada. Pero fue una victoria. Así va avanzando, avanzando.

TIERRA. Después de los problemas del neoliberalismo el año 2000 surge un movimiento muy fuerte en el altiplano. ¿Qué valoración tiene sobre ese movimiento?

Juan de la Cruz Villca. Creo que en ese tiempo en Democracia fue la más radical, la radicalización que consolidó la posición ideológica de autovalorarnos como pueblos, que nosotros teníamos mucha fuerza política, que Achacachi ha sido uno de los mejores centros bajo la dirección de Felipe Quispe, quien fue el mejor en la dirección de este trabajo. En una encuesta de Radio Fides realizada por el padre Pérez Iribarne después de los bloqueos en el altiplano, se preguntó a la gente ¿si en ese día fueran las elecciones por quién votaría, por Felipe Quispe o por Hugo Bánzer?, y ganó Felipe Quispe. Eso nos mostró que al pueblo boliviano le gusta la radicalidad, está aburrido con lo que vivimos, quiere cambio total. Pero en la misma encuesta salió otra cosa porque una señora dijo al padre Pérez, cómo es posible comprar a un indio con el general (Bánzer), no se puede comparar, ese es indio. Salió el racismo de la población. Esas cosas nos dan a entender a los políticos que sí hay bastantes problemas en el país.

Hasta ahora no hemos avanzado en la interculturalidad. Digamos mi carita, de frente no me dicen nada, pero en su corazón sigue la discriminación. No hemos avanzado y va a ser duro todavía el trabajo de la convivencia pacífica es mucho trabajo. Nos va a costar todavía.

TIERRA. En ese contexto, ¿qué significa que Evo Morales haya llegado a la presidencia?

Juan de la Cruz Villca. Es un trabajo no del cien por ciento de los indígenas originarios, como Felipe Quispe con su grupo se quedó y dijo yo no estoy de acuerdo. Nosotros sí estuvimos de acuerdo porque hay que avanzar. Ese avance se ha logrado, el pueblo ha entendido, hemos hecho varias cosas y se ha logrado lo que nunca se pensó, yo mismo no estaba tan seguro de que podíamos ganarlo por elecciones (llegar a la presidencia del país), pensaba que podíamos hacerlo por las armas, pero después decidimos en base a las experiencias de Ñancahuazú, de Teoponte, de Felipe mismo y dije, el aymara no está para las armas, intentaremos por la vía del voto. Entonces resultó eso. Se ha concientizado y se arrinconó las prebendas. Las prebendas siguen existiendo hasta hoy pero la conciencia… ya no le interesa la plata, es como dicen, recibe con la mano derecha y vota con la mano izquierda. La prebenda ya no sirve porque si soy tu adversario, yo seguiré votando contra vos. El pueblo ha tomado conciencia de esto. Eso es lo más importante. Veo que realmente las comunidades han derrotado a la prebenda. Antes recibía la prebenda y tenía que devolver en voto.

 

    

 

Juan de la Cruz Villca

Sorprendido porque los datos de su biografía estén el Internet, confirma que esa información es verdadera, “esa es mi vida”, dice. Nació en la comunidad Chachacumani en el ayllu Tayaquira, cantón Huayllatiri en la provincia Pantaleón Dalence del departamento de Oruro, el 24 de noviembre de 1945.

“Colindamos con la provincia Bustillos, que es Llallagua y al otro lado con la comunidad Sacaca de la provincia Alonzo de Ibañez y una partecita de Tapacarí de Cochabamba. Entonces mi ayllu está apretado de los dos lados”.

Juan de la Cruz tiene ocho hijos, siete de ellos viven en su comunidad, sólo uno está en La Paz por su condición de profesional, según explica. Pero Juan, que ahora trabaja en la Unidad de Seguimiento y Análisis Nacional (USAN) dependiente del Ministerio de la Presidencia de lunes a viernes, viaja todos los fines de semana a Chachacumani para estar con su familia y dedicarse a las labores del campo. “Cuando hay que trabajar la tierra pido permiso en el trabajo y me quedo en el campo los días que sean necesarios”, explica.

Ingresó a la arena dirigencial cumpliendo los cargos que le designó su comunidad, pero Juan de la Cruz dice que él tuvo desde joven una inclinación más política, tal vez producto de la influencia de los dirigentes mineros que vivían cerca de su comunidad. Y en ese ámbito, el político, fue fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), “pero no estuve en la fundación que hicieron Jaime Paz y Antonio Aranibar, yo estuve desde más antes. Esa fundación fue después, ellos se aprovecharon para organizarse. Pero me llamaron y tuve problemas para asistir”.

Después fue un frustrado candidato a la presidencia por el Eje Pachacuti porque en la inscripción de su candidatura apareció postulando a la vicepresidencia por un engaño interno en esa organización: “Fui elegido como candidato a la presidencia, pero el q’ara Ramiro Barrenechea (que era candidato a la vicepresidencia) tenía amistades y parece que sus alumnos habían sido los de la Corte Electoral, no sé en qué momento apareció como candidato a la presidencia oficialmente y cambió todo. Como ya estaba inscrito, tuve que aguantar. Así había sido la pequeña burguesía, muy peligrosa”.

Fue Secretario Ejecutivo de la federación de campesinos de Oruro entre 1979 y 1985. Luego fue elegido Secretario de Organización de la Central Obrera departamental de Oruro.

En julio de 1988 fue elegido Secretario Ejecutivo de la CSUTCB y en septiembre de 1989 Secretario General de la CSUTCB. Entre 1991 y 1992 fue Presidente del Comité de 500 años designado por la Asamblea de las Naciones Originarias. En mayo de 1992 fue elegido Secretario General de la C.O.B.  


 

 

 

TIERRA. Se critica que ahora las organizaciones sociales afines al gobierno se han convertido en “levantamanos” de lo que instruye el Ejecutivo. Juan de la Cruz

Villca.
No creo. Siempre he dicho, no somos afines, somos fundadores, ese es el tema. ¡Somos dueños!, o sea, nosotros hemos organizados, hemos construido la casa. No es que me gusta y me acerco. Ni siquiera soy militante, ¡soy más que militante! La CSUTCB y todos los que éramos dirigentes hemos organizado, hemos hecho encuestas populares. No nos hemos reunido mil dirigentes sino que hemos consultado a las comunidades: ¿estás de acuerdo o no estás de acuerdo? Eso está archivado en la CSUTCB. Por lo tanto yo diría que el concepto “afines” no cabe. Es la CSUTCB, ahí está el problema. Si no dirige y se hace dirigir con los ministros, ya estamos jodidos.

Parece que eso quiere pasar. Estoy muy preocupado por eso. Creo que vamos a recapacitar, la juventud va a recapacitar y nos quieren alejar a los ex dirigentes para que no sepan. Nosotros vamos a explicar todo lo que sabemos.

Algunas cosas nos pueden alejar como el gasolinazo y el TIPNIS. Algunas políticas nos quieren separar. Algunas políticas que hubo. El caso de la tierra. Según la Constitución después del referéndum dice que sólo puedes tener 5 mil hectáreas. Si tenías 10 mil hectáreas de caña, ahora debes tener 5 mil no más. Entonces lo que se estaba haciendo al principio es revertir al Estado la superficie excedente para su redistribución. Pero ahora, estoy informado de que ha decidido fuera de la Constitución de que tenga nomás lo que tenían sembrado 15 mil y 10 mil. Ese es otro problema.

Ahora le ley minera. Hay opiniones, nosotros como ex dirigentes nos reunimos y analizamos, y muchos dirigentes y ex dirigentes no están de acuerdo. Yo personalmente he leído la ley y es contraria a los campesinos. Primero está la actividad minera y después recién la comunidad, lo que debía ser al revés, primero la comunidad y después las otras actividades. Así le han engañado al Evo y él ha dicho, aprueben sin modificar en el Parlamento y allí no podemos aprobar si esto está contra la Constitución. Esas cositas nos pueden desviar. Esa es la preocupación. Esa es la forma de alejarnos, nos enojamos como CSUTCB. La decisión es político institucional, la CSUTCB, los interculturales, bartolinas. Por eso hay que cuidar. Dije que no hay que equivocarse, estamos prohibidos de equivocarnos. Si en este gobierno se equivocan los ministros, no nos hace daño, pero si nos equivocamos nosotros, ¡ahí ya estamos jodidos! Ya sería grave.

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