El costo de producción agrícola sube por mayor uso de agroquímicos

fumigaciones

Los costos de producción de los diversos cultivos agroindustriales han tendido a incrementarse en los últimos años. Este es un hecho irrefutable; los propios empresarios del agronegocio lo reconocen.

Por ejemplo, según datos de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), los costos de producción de la soya han aumentado de 263 a 406 USD/ha entre el año 2002 y 2010, mientras que los del maíz se han incrementado de 236 a 576 USD/ha en el mismo periodo.

Aunque existen múltiples factores que afectan la estructura de costos, en términos generales se puede argumentar que tales incrementos se deben principalmente a un mayor uso de agroquímicos cuyos precios están también en aumento. La explicación elemental apunta a una mayor incidencia de plagas y enfermedades - problemas fitosanitarios en general - y a un incremento en los precios internacionales del petróleo que afectan de manera directa los precios de los agroquímicos. Estas son explicaciones válidas y ciertas, pero incompletas.

Lo que usualmente no se comenta son aquellas consideraciones que resultan incómodas para el agronegocio; mencionemos pues algunas de estas. Primero, se ha demostrado científicamente que la mayor proliferación de plagas y enfermedades está relacionada a la práctica del monocultivo. Esta práctica afecta drásticamente el equilibrio ecológico causando sobrepoblación de aquellas especies que son precisamente las que atacan los cultivos. Entonces, la mayor incidencia de plagas y enfermedades, lejos de ser algún tipo de castigo divino, es en gran parte resultado del propio modelo productivo.

Segundo, la tendencia de los precios del petróleo continuará siendo al alza. Cada vez es más difícil (y caro) extraer petróleo, sin mencionar que es un recurso no renovable cuyas reservas internacionales empezarán a decaer en el 2030 según proyecciones de la Unión Europea.Debido a que los costos de los agroquímicos y combustibles se incrementarán constantemente, se puede afirmar que la dependencia ante el petróleo constituye el talón de Aquiles del modelo agroindustrial.

Tercero, en varias zonas de Santa Cruz el aumento en los costos de producción viene acompañado de una disminución de la productividad, lo que reduce aún más el margen de ganancia. Acá el elemento central es el agua, pues los patrones de precipitación han tendido a disminuir. Si bien parte del problema puede ser atribuido al cambio climático global, es importante enfatizar que las altas tasas de deforestación ligadas a la expansión agroindustrial terminan alterando el balance hídrico local.

Ante esta problemática, en el corto plazo podrá buscarse soluciones parciales desde la investigación agronómica, pero está muy claro que en el mediano y largo plazo debemos plantearnos alternativas al agronegocio debido a que su insostenibilidad en el tiempo, tanto ambiental como económica, es más que evidente.