FAO: El país debe decidir cómo equilibra agronegocio y agricultura familiar

agricultura familiar

¿Son compatibles la agricultura familiar y el agronegocio? Esta es la interrogante que se plantea hoy cuando se piensa en ambos modelos de producción agrícola presentes en el país.

La respuesta, o las respuestas corresponden a los sectores que practican ambas formas de producir alimentos, aunque también corresponde al Estado, debido a que es la instancia que define las políticas públicas del rubro. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) piensa que ésta es una decisión estratégica que debe tomar Bolivia. Un acto en el que el gobierno anunció que 2014 será el Año Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF), realizado el 25 de noviembre, sirvió de escenario para formular esta cuestión ante otros de los principales actores en este tema: el gobierno y la FAO. Aunque con argumentos y matices diferentes, ambos piensan que sí es posible una compatibilidad.

El viceministro de Desarrollo Rural, Víctor Hugo Vásquez afirma tácita y brevemente que ambos modelos son complementarios en el marco de la generación de recursos económicos para el país.

En cambio el representante de la FAO en Bolivia, Crispim Moreira, explica que Bolivia tiene un concepto de economía plural y que en ese entendido es posible fortalecer y desarrollar políticas públicas para ambos modelos de producción.

"Obviamente la FAO cree que la seguridad alimentaria y la soberanía alimentaria se hacen con políticas públicas de fortalecimiento de agricultura familiar. Hay que tomar en claro que el gobierno bajo este concepto constitucional y una estrategia boliviana, va a desarrollar políticas rurales. Más de todos modos nosotros creemos que si desarrolla y fortalece este modo familiar, que es para el consumo interno, vamos a lograr la meta y el deseo de un país sin pobreza rural", afirma el representante internacional.

Pero después de esa versión, Moreira explica que estos modelos conviven en varios países, bajo la denominación de "agricultura dual", y que los países tienen que tomar la decisión para equilibrar los dos modelos. "Es una decisión estratégica de un país. Decidir cómo usa eso para producir y exportar alimentos. Es una decisión de modelo de producción. En Bolivia decidieron compartir un modo plural de producción: privado, de economía social, pequeños agricultores y economía comunitaria".

En la presentación del AIAF Vásquez afirmó que los agricultores familiares no son pocos porque representan el 94 por ciento de las 775 mil unidades productivas registradas en Bolivia, frente al restante 6 por ciento de medianos y agroindustriales ubicados en Santa Cruz.

Luego el Viceministro explicó la diferencia entre ambos actores respecto del destino de los alimentos que producen. El 100 por ciento de los productores familiares destinan sus artículos al consumo familiar y al abastecimiento del mercado interno, mientras que de la gran producción, sólo 20 por ciento se queda para Bolivia y el resto es exportado. "No está mal, está bien, pero la magnitud en la participación en la economía nacional está sustentada en la producción de alimentos por los pequeños productores", finalizó Vásquez.

A su turno Justiniano Loayza, Presidente de la Coordinadora de Integración de Organizaciones Económicas Campesinas (CIOEC), afirmó que la declaración del AIAF permitirá visibilizar a los pequeños productores y promocionar sus productos.

"También es una oportunidad para que nuestras autoridades públicas y otras instancias lancen políticas públicas en bien de los pequeños productores y del desarrollo productivo", afirmó Loayza.

Agricultura familiar

En un documento distribuido por la FAO se define la agricultura familiar como "...una forma de clasificar la producción agrícola, forestal, pesquera, pastoril y acuícola gestionada y operada por una familia y que depende principalmente de la mano de obra familiar, incluyendo tanto a mujeres como a hombres".

La importancia de este modelo radica en que "rescata los alimentos tradicionales, contribuyendo a una dieta equilibrada, a la protección de la biodiversidad agrícola del mundo y al uso sostenible de los recursos naturales". En el plano económico "...representa una oportunidad para dinamizar las economías locales, especialmente cuando se combina con políticas específicas destinadas a la protección social y al bienestar de las comunidades". Además esta forma de producción agrícola está ligada "...de manera indisociable a la seguridad alimentaria mundial".