Las dos caras de la moneda: Agricultura y seguridad alimentaria en Bolivia

2 caras moneda

 

En las últimas décadas Bolivia ha avanzado significativamente en términos sociales. El crecimiento de la economía y la inclusión social de grupos históricamente marginados han permitido mejorar las condiciones de vida de una gran parte de los bolivianos. Sin embargo, una de  las tareas pendientes es la de mejorar las condiciones alimentarias de la población en general y reducir los altos niveles de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria en algunas zonas rurales. Esta tarea demanda abordar una serie de factores estructurales que determinan el acceso a una alimentación sana y nutritiva como ser la incidencia de pobreza, la falta de infraestructura, la cobertura de servicios básicos y las características de la estructura agrícola. Este documento se concentra de manera deliberada en este último factor pues se pretende visibilizar el rol de la agricultura como pieza central de la problemática alimentaria en el país.


A nivel internacional, la crisis alimentaria del año 2008 ha acentuado el debate sobre la efectividad del actual sistema agroalimentario para satisfacer una creciente demanda de alimentos. Un aspecto central de esta discusión ha sido la necesidad de replantear la manera en la que se hace agricultura en el mundo. Aunque de manera algo simplista, existe una pugna entre dos principales modelos de agricultura. Por un lado, la agricultura agroindustrial ligada a grupos empresariales que plantea la producción de monocultivos a gran escala con un alto uso de insumos externos. Por otro lado, la agricultura familiar campesina basada en la mano de obra familiar, prácticas con fundamentos agroecológicos y un bajo uso de insumos externos. Las tendencias generales dan cuenta que el primer modelo se está imponiendo aceleradamente sobre el segundo debido principalmente al apoyo político y económico que recibe de los Estados y grupos de poder transnacionales.


En Bolivia sucede algo similar. La agricultura campesina que históricamente ha provisto de alimentos a la población se encuentra en una situación de estancamiento, mientras que la agroindustria, principalmente a través del cultivo de soya, avanza rápidamente. Si bien ambos tipos de agricultura conforman la estructura agrícola dual del país, la situación de una es la antítesis de la otra, en este sentido se constituyen en “las dos caras de la moneda”. A pesar de que existe una multiplicidad de situaciones agrícolas de notable complejidad, la dicotomía planteada resulta útil desde el punto de vista analítico, aunque por supuesto se constituye en un reduccionismo de la realidad. Dicho esto, el presente documento es un esfuerzo por esbozar el panorama  general de la agricultura en Bolivia y su relación con la seguridad alimentaria. Utilizando información secundaria complementada con entrevistas a informantes clave, se pretende contribuir con datos y argumentos generales para enriquecer el debate sobre esta problemática en el país.


El documento está dividido en seis secciones, incluyendo esta introducción. La segunda sección analiza brevemente la inseguridad alimentaria en Bolivia concentrándose en las características de los municipios más vulnerables. En la tercera sección se presenta una revisión de los datos generales sobre producción agrícola y sus implicaciones en la seguridad alimentaria nacional donde se constata la mencionada relación entre estos dos modelos de agricultura. Seguidamente, en la cuarta sección, se analiza en mayor detalle la situación de la agricultura familiar campesina describiendo sus características, las razones de su estancamiento productivo así como las transiciones en los medios de vida campesinos que están surgiendo como resultado. La quinta sección presenta un análisis de la expansión de la agricultura  groindustrial que se encuentra estrechamente ligada al cultivo de la soya. Después de describir las principales características de este sistema productivo, se analiza el crecimiento de la soya en base a estadísticas disponibles para terminar comentando los impactos socio-ambientales de la expansión agroindustrial. La sexta y última
sección presenta de manera concisa las conclusiones del trabajo así como algunas recomendaciones para los tomadores de decisiones.

 

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