San Ramón clama por agua potable en medio de una creciente competencia por el uso de ese recurso

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Los pobladores del municipio cruceño de San Ramón claman por agua potable en medio de una competencia creciente por este recurso entre la demanda de uso doméstico, agrícola, ganadero y minero a la que se suman las características geológicas y condiciones climatológicas desfavorables de la región chiquitana en Santa Cruz.
Una investigación realizada en este municipio encuentra que la calidad de la principal fuente de agua que es el río San Julián, es aceptable, pero "...no significa que sea apta para el consumo humano", según el documento. En cuanto a la calidad del agua que se distribuye para consumo humano, la investigación realiza estudios químicos del líquido elemento y afirma que varios parámetros "...se encuentran fuera del rango definido en la Norma Boliviana para la calidad de 'agua potable'".


Además, los análisis confirman que el consumo humano de esta agua afecta la salud de la población, especialmente a la infantil, debido a que el estudio encontró que existe un nivel creciente de enfermedades de origen hídrico, considerablemente más alto que el de los municipios vecinos.


La competencia por el agua en San Ramón


En primer término están alrededor de 7.400 habitantes que viven en el área urbana de San Ramón y consumen agua. La red de distribución llega a la mayoría de ellos, pero no a los barrios periféricos.


En segunda instancia está la explotación de oro, que es la principal actividad económica en San Ramón. Genera ingresos directos para 600 familias, abarca alrededor de 500 hectáreas y se desarrolla a través de tres sistemas productivos: a cielo abierto, con dragas y en forma tradicional. La explotación aurífera con dragas y la tradicional dependen del agua disponible en la superficie puesto que con este recurso lavan el mineral. Según los habitantes del centro poblado, esta actividad sería una de las causantes de la contaminación del agua porque vierten al río San Julián los químicos que utilizan en la explotación aurífera.


Luego está la actividad ganadera tradicional no intensiva, y que se extiende por toda el área del municipio. Sin embargo, la tendencia actual es la producción intensiva y semi-intensiva con pastos cultivados en busca de una mayor productividad. La producción semi-intensiva ocupa una superficie de 7.400 hectáreas lo que representa el 32 por ciento de la superficie del territorio. Este sistema es exigente en cuanto a nutrientes y humedad. En la actualidad se está extendiendo a zonas boscosas a través del desmonte y si no se toman los recaudos técnicos necesarios para el manejo de ganado, puede provocar una rápida compactación y erosión del terreno.


Finalmente está la competencia de la agricultura, que es una actividad menor en San Ramón. Existen dos variantes la tradicional y la intensiva. La primera es de subsistencia familiar y ocupa el 0,10 por ciento del territorio. La agricultura intensiva es eminentemente comercial, ocupa alrededor de cuatro mil hectáreas, lo que representa el 17,4 por ciento del territorio, y demanda una mayor inversión en insumos, tecnología, mano de obra especializada y diseño de sistemas de riego, es decir, uso de agua. Está orientada principalmente al cultivo de maíz, soya y arroz.


El estudio


Con el objetivo de "Determinar la calidad de agua y conocer las causas y factores de una posible contaminación en el municipio de San Ramón, como también los impactos socio-ambientales que se generan", se realizó entre febrero y septiembre de 2014. Se divide en tres partes: I. Introducción, II. El agua en el municipio de San Ramón y III. Conclusiones. Contó con el apoyo de la Fundación TIERRA, el Servicio Civil para la Paz de la GIZ, la FCBC, las carreras de Sociología y Ciencias Ambientales de la Universidad Mayor Gabriel René Moreno, en coordinación con el Gobierno Autónomo Municipal de San Ramón.

 

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