Producción lechera en el altiplano boliviano: una sinergia virtuosa entre la gestión estatal y comunal

leche-tiwanaku

 

El municipio de Tiwanaku

 

El municipio de Tiwanaku está situado en el altiplano norte del departamento de La Paz, Bolivia, a 70 kilómetros de la ciudad de La Paz. Ocupa una superficie de 342,35km2 y se encuentra a una altura de 3.840 metros sobre el nivel del mar. Según datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, alberga a 12.189 habitantes de los cuales 6.152 son mujeres y 6.037 son hombres, población que se encuentra distribuida en 23 comunidades campesinas y tres centros poblados.

 

La actividad económica productiva en Tiwanaku se basa en tres principales sistemas productivos. En primer lugar figura la ganadería lechera comercial que sin duda se constituye en la actividad que genera mayores ingresos económicos a los pequeños productores campesinos. Un segundo sistema de producción está enfocado en la producción de hortalizas bajo riego que tienen como destino tanto el mercado local como el de la ciudad de La Paz. Finalmente, la producción agropecuaria a secano practicada de manera tradicional sigue siendo fundamental tanto en la producción de alimentos para el autoconsumo como ser la papa, así como forrajes para la actividad ganadera.

 

En el plano socio-político, las comunidades se encuentran organizadas, a usanza de sus tradiciones, en torno al Concejo de Ayllus y Comunidades Originarias de Tiwanaku (CACOT). Esta forma de organización goza en la actualidad de una amplia representatividad y legitimidad lo que aporta significativamente a la gestión comunal de los recursos naturales. Lejos de competir directamente con la institucionalidad municipal, representa un contrapeso que permite buenos niveles de gobernabilidad local.

 

Una producción lechera en aumento

 

Como resultado de los esfuerzos combinados entre organizaciones de cooperación e instancias estatales, la producción lechera en la región ha logrado en las últimas décadas un aumento cercano al 370%. El apoyo al sector ha sido holístico, incluyendo inversiones en infraestructura, sanidad animal, mejoramiento genético y desarrollo de capacidades a productores hombres y mujeres. De manera paralela, existieron importantes esfuerzos para asegurar nichos de mercado para esta producción tanto en el sector privado de los mercados citadinos así como en el sector público con las compras estatales para el subsidio de lactancia y el desayuno escolar.

 

En el caso particular de Tiwanaku, el aumento en los niveles productivos también ha sido significativo. Mientras que a principios de los años 90s se producía alrededor de 20.288 litros de leche al día, en la actualidad se ordeñan cerca de 30.000 litros; un incremento cercano al 48%. Los ingresos derivados de esta pujante actividad económica han permitido mejores niveles de seguridad alimentaria en los hogares. De hecho, según estudios específicos, el 82% de su población presenta un buen estado nutricional dato que contrasta con la mayoría de las regiones en el altiplano boliviano.

 

El rol de las políticas municipales

 

Durante el último lustro, el gobierno municipal de Tiwanaku ha encarado de manera decidida un conjunto de políticas públicas de apoyo al sector lechero. Desde programas de sanidad animal hasta la concreción de compras estatales locales (desayuno escolar), la priorización al ámbito productivo que ha demostrado el gobierno municipal es destacable. En efecto, en comparación con el resto de los municipios de la región, la apuesta productiva tanto en iniciativas como en magnitud de inversión es sobresaliente.

 

A diferencia de programas esporádicos, las acciones emprendidas para mejorar la sanidad animal han contado con la estabilidad e integralidad que favorecen su impacto positivo. Las campañas realizadas han tenido un enfoque integral pues no solo se proveyó de apoyo técnico en cuanto a análisis veterinarios, como por ejemplo el de coproparasitológicos, sino que además se desarrollaron sesiones de capacitación práctico-teóricas con promotores agrícolas de las distintas comunidades. La voluntad política ha permitido sostener estos esfuerzos por el lapso ininterrumpido de 5 años (2008 – 2012).

 

Por otro lado, destaca la inclusión de la producción lechera local en el llamado Alimento Complementario Escolar (ACE), más conocido como desayuno escolar. En la actualidad, este servicio estatal alcanza a los 2.122 niños y niñas desde el nivel inicial hasta cursos de secundaria de las 28 unidades educativas con las que cuenta el municipio.

 

En términos presupuestarios, los datos oficiales del municipio demuestran un incremento del porcentaje de inversiones en el área productiva de 20% al 26% en los últimos 4 años. Lo cual supera de lejos el promedio de inversión en este rubro por parte de los municipios en el país que alcanza alrededor del 6%.

La importancia de los actores comunales

 

Si uno de los pilares del éxito de la producción lechera en Tiwanaku ha sido el efectivo apoyo estatal, el otro es sin duda la fortaleza de los actores comunales. En este municipio se ha producido una especie de sinergia virtuosa entre ambos tipos de gestión. Así toda iniciativa estatal encontró su correlato comunal, vital para una implementación efectiva.

 

Por ejemplo, la implementación de la política municipal de sanidad animal en la práctica fue liderada por la instancia de representación comunal Suyu Ingavi de Markas y Ayllus y Comunidades Originarias (SIMACO). Esta organización utilizó de manera efectiva su estructura organizativa para la coordinación de las actividades del programa además de constituirse en un espaldarazo fundamental que le aportó legitimidad a las acciones. Bajo su liderazgo, además, se logró extender el programa a otros 6 municipios con resultados igualmente esperanzadores.

 

De la misma manera, el éxito en cuanto a la política de desayuno escolar se apoya en gran medida en la creación de asociativas comunales como es el caso de la Asociación de Mujeres Productoras Artesanas de la Comunidad Huacullani (AMPACH). Estos gestores comunales lograron altos niveles de eficiencia en cuanto al acopio de la leche para el programa, reduciendo los costos de producción y por ende aumentando las utilidades de las familias.

 

Lecciones Aprendidas

 

  1. El aumento de la productividad agropecuaria a menudo requiere de esfuerzos sostenidos e integrales que garanticen un impacto positivo en el mediano plazo.

  2. Las compras estatales representan una opción de mercado factible para la producción campesina por lo que corresponde su promoción y masificación.

  3. La voluntad política que asegure importantes niveles de inversión pública en el sector productivo continua siendo uno de los factores clave para el desarrollo agropecuario y la seguridad alimentaria.

  4. En contextos donde las organizaciones tradicionales forman parte central de la vida rural, el Estado debe incluir a estas organizaciones en cualquier iniciativa de desarrollo.
    Esta inclusión no debe ser nominal o limitarse a su participación en las fases de planificación sino que debe asegurar una alianza a través de la implementación misma.

  5. Cuando existe una alianza estrecha entre los actores locales y las instancias estatales los procesos de desarrollo gozan de una mayor legitimidad y por ende tienden a arrojar mejores resultados.

 

Este texto fue elaborado en base a un estudio de caso escrito por Susana Mejillones, directora de la ofi cina regional Altiplano de TIERRA.