Agricultura campesina rentable y diversificada: la experiencia del municipio de Comarapa

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El municipio de Comarapa

 

Comarapa se encuentra ubicada entre Cochabamba y Santa Cruz sobre la carretera antigua que une a estas ciudades. El municipio se extiende a lo largo de 3.363,51 Km2 y tiene una población de alrededor de 20.000habitantes de los cuales la gran mayoría aún se dedica ala agricultura y/o pecuaria. Este municipio se caracteriza por su topografía variada que comprende tres zonas: la alta serranía húmeda de la Siberia, los valles rodeados de montañas, y las llanuras amazónicas. Además, otra característica distintiva del municipio es la presencia del Parque Nacional y Área Protegida Amboró en la parte norte que ocupa más de la mitad del territorio, aproximadamente un 63%.

 

Las características de sus suelos y su clima templado le aportan un importante potencial productivo. Gracias a una serie de condiciones adecuadas, en la actualidad la agricultura campesina en el municipio se encuentra en expansión, lo que implica mejores condiciones de vida para la población local. Esto a su vez se ha traducido en una mejora sustancial de la seguridad alimentaria de los hogares pues en la actualidad el 90% de la población posee acceso a una alimentación adecuada y diversificada.


La situación de la tierra

 

Una de las condiciones claves para el desarrollo de la agricultura campesina ha sido el acceso a la tierra por parte de las familias. A diferencia de otros contextos, en Comarapa existe un acceso relativamente equitativo y suficiente a la tierra. El 46% de las unidades productivas tienen una superficie entre 1 y 9 hectáreas, el 29% entre 10 y 19 hectáreas y el restante 25% con superficies mayores a las 20 hectáreas. Si bien esta estructura de la tenencia de la tierra no es igualitaria del todo, la composición socio-económica de los hogares es más equitativa. La tierra permite la construcción de un medio de vida viable. Esto porque en su gran mayoría el acceso a la tierra ha venido acompañado de innovaciones tecnológicas que han incrementado notablemente la productividad. También la tierra cultivada tiene de mediano a alto potencial productivo.


Un acceso amplio a tecnología

 

Las innovaciones tecnológicas que han permitido una agricultura rentable en la zona provienen en gran parte de inversiones estatales de gran envergadura. Para empezar la construcción de una represa con capacidad de 10 millones de metros cúbicos ha permitido regar alrededor de 2.400 hectáreas. Este sin duda ha sido un punto de inflexión muy importante en la región, tal y como lo reconocen los propios productores. De aquí se desprende una lección: la necesidad de incrementar inversiones de magnitud como una medida efectiva para viabilizar la agricultura campesina.

 

Por otro lado, la disponibilidad de agua para riego ha sido complementada con la promoción e implementación de una serie de tecnologías agronómicas, entre las que destacan: sistemas de riego por goteo y/o aspersión para optimizar el recurso hídrico, motocultores y tractores pequeños para la remoción de los suelos, herramientas especializadas para la poda de frutales, acolchado plástico para la producción de frutillas, entre otras.

 

Gracias a estas condiciones tecnológicas óptimas, los rendimientos obtenidos en las parcelas han ido constantemente en el aumento. Por ejemplo, se logró un incremento en los rendimientos agrícolas de más del 300% en cultivos como el durazno y la frutilla. Esto a su vez no solo ha permitido que la población local viva de su tierra sino que además ha atraído familias de otras regiones que buscan incursionar en la actividad agrícola.

 

Una gestión municipal que facilita

 

Desde la década del 2000, los gobiernos municipales han encarado un trabajo sostenido para facilitar la mejora de las condiciones productivas. Junto a las condiciones mencionadas, la labor desde la gestión pública municipal ha cerrado el círculo virtuoso. Los esfuerzos desde el municipio han sido sostenidos y enmarcados en una misma estrategia de planificación que gira en torno al Modelo de Gestión Municipal Participativa (MGMP). Dentro de este modelo, destaca el rol del gobierno municipal como facilitador de los procesos de innovación utilizando la inversión pública para apalancar mayores recursos de instituciones de cooperación y otros niveles estatales.

Al interior de la planificación municipal se prioriza el sector agrícola dado su potencial para el crecimiento económico local. Más específicamente el gobierno municipal destaca la importancia de productos como frutas del valle (durazno, manzana, chirimoya, ciruelo, vid) y la frutilla debido a que existen las condiciones bio-físicas suficientes para triplicar su producción en el mediano y largo plazo. A la fecha, el gobierno municipal invierte en su sector agrícola alrededor de 13,4 millones de bolivianos que constituyen el 23% de su presupuesto total, un porcentaje muy por encima de la mayoría de los municipios en el país. Estos esfuerzos institucionales no han pasado desapercibidos pues Comarapa ha sido reconocido como un municipio "modelo" y cuya experiencia se busca replicar en otros municipios del país.

 

Lecciones aprendidas

 

1. Las condiciones medioambientales, disponibilidad de agua para riego y la calidad del suelo son factores claves para el desarrollo agrícola y para mejorar las condiciones de vida en el campo.


2. Las inversiones de magnitud para mejorar el acceso a un recurso clave (agua en caso de Comarapa) pueden precipitar cambios favorables de mayor impacto. En muchas situaciones, las comunidades campesinas cuentan con acceso suficiente a algunos recursos productivos pero la ausencia de otros igualmente importantes obstaculiza el pleno desarrollo de las potencialidades productivas.


3. La distribución de la tierra relativamente inequitativa entre campesinos no tiene efectos negativos ni es motivo de grandes diferencias socioeconómicas. El caso de Comarapa muestra que la vida en comunidad beneficia al desarrollo de la agricultura campesina porque permite el acceso a insumos agrícolas, a servicios de extensión técnica, tecnología, entre otros.


4. Cuando el municipio facilita inversión pública dirigida a promover el desarrollo agropecuario, es posible completar y cerrar un círculo virtuoso. Los municipios siguen siendo aliados potenciales para los productores campesinos en casi todos los rincones del país. Es posible decir que un mayor desarrollo y discusión participativa de planes productivos, junto a la socialización de experiencias existosas, pueden sentar verdaderas bases institucionales para el desarrollo agropecuario, la seguridad y soberanía alimentaria de los productores campesinos e indígenas de Bolivia.

 

Este texto fue elaborado en base a un estudio de caso escrito por Rossmary Jaldín, investigadora de TIERRA.