Las pequeñas propiedades del altiplano se especializan en la producción lechera

mujeres-altiplano

 

Parte de las comunidades que participaron en la implementación de la gestión comunal de los derechos de propiedad se dedican a la ganadería especializada en la producción lechera en pequeñas propiedades. El 54 por ciento de los productores, es decir la  mayoría, trabaja en pequeñas parcelas cuya superficie oscila entre 1 y 5 hectáreas (ha). Sin embargo, los predios de esa gran cantidad de productores solo representan el 28 por ciento de la superficie de uso individual de las comunidades.


En contraposición, solo el 25 por ciento de las familias posee en promedio 10 o más hectáreas de tierra y abarcan más de la mitad de la superficie de Taraco y Desaguadero (54%).


Al analizar la cantidad de parcelas por familia, se encuentra que una gran mayoría (69%) posee solo entre 1 y 2. Esto representa el 40 por ciento del total de parcelas. En el otro polo se encuentran las familias propietarias de 5 o más parcelas que suman el 13 por ciento del total, pero que concentran el 32 por ciento de las parcelas. Entre ambos rangos está el 18 por ciento de familias propietarias de 3 a 4 predios, lo que representa el 28 por ciento de parcelas.

 

tabla-titulosLa estructura de la tenencia es mayoritariamente individual

 

En Taraco y Desaguadero el 58  por ciento de la superficie es de propiedad individual, el 41 por ciento colectiva y el 1 por ciento pertenece a personas jurídicas.
Pero las familias informan que en sus áreas colecticas tienen, en la mayoría de los casos, más del doble titulado individualmente. Esto significa que en los hechos que la estructura de tenencia de la tierra es mayoritariamente individual.


Pocos títulos, superficie y parcelas para las mujeres solas

 

Sólo el 5 por ciento del total de la superficie titulada corresponde a mujeres solas en las comunidades analizadas, mientras que los varones alcanzan al 8 por ciento y los predios titulados en copropiedad suman el 87 por ciento.


La tendencia también se refleja en la escasa cantidad de parcelas. De un total de 370, solo el 5 por ciento corresponde a las mujeres, el 9 por ciento es para varones y el 86 pertenece a copropietarios.

 

Lecciones aprendidas y desafíos

 

•    La comunidad organizada es capaz de liderar, a través de un trabajo conjunto de sus autoridades y comités de saneamiento, la documentación de los derechos de propiedad tanto individuales como colectivos.


•    La comunidades, definen en forma concertada entre familias y autoridades, el procedimiento y las reglas para controlar las transacciones internas que ocurren sobre la tierra en sus comunidades.


•    Promover la negociación interna familiar, como requisito previo a la actualización de los derechos de propiedad de la tierra, permite  que las familias negocien sus  derechos individuales privilegiando el uso práctico de la tierra.


•    La actualización de los derechos de propiedad utilizando el saneamiento interno en comunidades del altiplano, ha sido eminentemente un proceso social. Por eso la generación de instancias de conciliación es importante, no solo porque resuelve en forma pacífica los conflictos, sino que brinda la oportunidad para que otros actores (mujeres, jóvenes) puedan participar y dejar de ser excluidos.


•    Se ha puesto un especial empeño en reconocer los derechos de las mujeres a la tierra en este proceso. Estimamos que en alrededor 83% de los títulos que entregue el INRA, están reconocidos los derechos de propiedad de las mujeres,  incorporando a sus esposos, hermanos, hijos, nietos como propietarios en modalidad conjunta o mujeres solas.


•    Las comunidades fueron progresivamente manejando con mayor seguridad las herramientas, que les permitió con mayor facilidad actualizar sus derechos de propiedad.