IV Congreso de Quinua: La investigación sobre cultivos andinos debe basarse en la agroecología

Un viraje hacia el modelo agroecológico en la investigación sobre cultivos andinos es la primera recomendación del cuarto Congreso Mundial de la Quinua y el primer Simposio Internacional de los Granos Andinos, realizados en la ciudad de Ibarra, Ecuador entre el 8 y el 12 de julio.

La reunión internacional concentró la participación de delegaciones de 18 países y recibió cerca a doscientas ponencias sobre el llamado grano de oro, el tarwi, el amaranto y la kañiwa.

Una gama de científicos, representantes de instituciones gubernamentales, de pueblos indígenas, instituciones del sector privado y organizaciones de productores piensan que el modelo de investigación especializado en cultivos andinos, debe cambiar. Por eso recomendaron "a los Ministros de Agricultura y Directores de los INIAS (institutos de investigaciones agropecuarias) de los países andinos la creación y fortalecimiento de la investigación en Cultivos Andinos bajo el modelo agroecológico", informa la investigadora de Fundación TIERRA, Rossmary Jaldín, que asistió a los eventos.

Los participantes además vieron con preocupación que el cultivo de la quinua sólo genere un valor local. En consecuencia hacen un llamado a los países de la región. Entonces plantearon: "Hoy y en este Congreso, es relevante la unión de los países andinos, sin egoísmos, ya que de no hacerlo la quinua seguirá siendo un cultivo con valor local".

Estas son dos de las 17 recomendaciones del congreso hacia los gobiernos y representantes de los países participantes. La delegación boliviana contó con la presencia de la ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Nemesia Achacollo, en la sesión inaugural y con representantes de ese despacho ministerial durante el congreso. También asistieron representantes de la Universidad Mayor de San Andrés, de organizaciones productoras de quinua y organizaciones no gubernamentales relacionadas con esta temática.

Ambos eventos buscaban sensibilizar a la opinión pública y a los gobiernos sobre la importancia que tiene la quinua y los granos andinos para la seguridad y soberanía alimentaria, "considerando su alto valor nutricional y adaptabilidad a diferentes condiciones agroecológicas y sociales".

Uno de los resultados esperados por los organizadores de la reunión fue la proposición de acciones para que a la quinua, el chocho, amaranto, ataco y kañiwa se les reconozca la denominación de "origen andino".

Las jornadas se organizaron en cuatro salas especializadas. En cada una de estas se conformó un panel de expertos que dieron los insumos básicos para el trabajo de los participantes, a través de charlas magistrales. En la primera, designada como "Agronomía", se abordaron temas sobre cultivo y producción de la quinua. La segunda sala versó sobre el "Mejoramiento genético y semillas"; la tercera sala trató temas de "Biodiversidad y saberes ancestrales" y la cuarta se avocó al "Valor nutricional, agroindustria, sistemas de producción, mercado y economía social y solidaria".

La reivindicación indígena

La ocasión fue propicia para que los representantes indígenas mapuches (Chile), pastos (Colombia), de los pueblos Cañari, Puruwa, Otavalo, Cotacachi, Caranqui e Imbaya de Ecuador, y de Argentina redactaran una resolución en la que piden "a la comunidad científica internacional y gobiernos de los países del centro de origen de la quinua y granos andinos, emprender procesos de transferencia de tecnología apropiada a los pueblos de los Andes, respetando la cultura y los saberes locales".

En segundo término solicitan el reconocimiento y protección de "los cultivos ancestrales". También requieren "que los gobiernos elaboren políticas que aseguren los granos andinos, como se hace con otros cultivos", y que "se oriente hacia la adopción de prácticas agrícolas amigables con el ambiente", después del fracaso de la revolución verde en la región.