Los indígenas observaron “la buena fe" de la consulta

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Cuando la empresa Tarija Eco Gestión (TEG) se reunió con los indígenas en la comunidad Las Mercedes, en 2013, a los tacana se les había informado que TEG desarrollaría el estudio de línea base para el proyecto Mi agua que los beneficiaría.

Dos años después, en la primera reunión del proceso de consulta por la exploración petrolera, los indígenas descubrieron que el resultado de la consultora tarijeña fue el Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental (EEIA) para la exploración hidrocarburífera y no para la dotación de agua. Entonces, la consulta comenzó con una fuerte observación indígena a esta forma de actuar del gobierno, que planteó algo completamente diferente a lo que se trataba en realidad. Observaron que no se había actuado con buena fe en la consulta.

El estudio de TEG identificó los impactos socioambientales y las medidas de mitigación, con base a la aplicación de plantillas estándares, con las que trabaja el gobierno y que privilegian los componentes de aire, ruido, agua, suelo, flora, fauna y socioeconómico cultural.

Quedó en evidencia ante los indígenas del territorio Tacana II que el proyecto de agua no solo sirvió para iniciar el acercamiento del gobierno a Tacana II, sino para el levantamiento de información para un estudio que en realidad era parte del proyecto de exploración sísmica hidrocarburífera. La empresa TEG no había sido contratada para realizar el estudio inicial para dotación de agua a las familias, sino para la elaboración del Documento de Información Pública (DIP) de la consulta. Entonces, no se inició respetando el principio de buena fe, ni libre, ni informada.


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