Periodistas ven que el Estado normaliza la vulneración del derecho a la información con al menos cuatro acciones

Trámites largos para solicitar información, evasivas frente a los cuestionamientos, falta de actualización de datos en las páginas institucionales y rendiciones de cuentas que son superficiales son algunos de los procederes cotidianos con los que tropiezan periodistas y con los que consideran que el Estado normaliza la vulneración del derecho a la información en Bolivia.

Encuentro peridistas 1

 

Los cuestionamientos surgieron durante la realización del II Encuentro con Periodistas: “Tierra, bosques y conflictos socioambientales” —que organizó la Fundación TIERRA en el marco del proyecto Alianza por el ambiente y el territorio— que se realizó en la ciudad de Cochabamba, en la que participaron 13 periodistas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

“Aquí hay un libre albedrio en el acceso a la información. Esto debería ser un tema de debate nacional. La información no es un favor que las autoridades que nos hacen, es un deber y obligación de las autoridades brindarla y lamentablemente nosotros nos estamos dejando. Nosotros no estamos pidiendo información para nosotros, es para la ciudadanía”, manifestó Marcelo Huanca, periodista de radio Mega de Santa Cruz.  

El artículo 21 de la de la Constitución Política del Estado (CPE), referido a derechos de los bolivianos y bolivianas, señala que la ciudadanía tiene derecho a acceder a la información, interpretarla, analizarla y comunicarla libremente, de manera individual o colectiva. Asimismo, el artículo 106, dentro del capítulo referido a comunicación social, señala en su parágrafo I que el Estado garantiza el derecho a la comunicación y el derecho a la información y en el parágrafo III que el Estado garantiza a las trabajadoras y los trabajadores de la prensa, la libertad de expresión, el derecho a la comunicación y a la información.

Sin embargo, los periodistas —que compartieron experiencias en la cobertura de diversas temáticas— coincidieron que estos preceptos son obviados por las autoridades nacionales, especialmente por las entidades que están ligadas a las temáticas de medio ambiente, derechos indígenas, tierra y territorio.

“Hace poco necesitaba información de la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) y del Ministerio del Medio Ambiente y me encuentro que para el ministerio las solicitudes se hacen de forma física y en La Paz y yo estoy en Cochabamba (…). La ABT tiene una oficina en Cochabamba, pero la solicitud luego va a Santa Cruz y se crea una barrera muy grande para periodistas de otros departamentos (…). Esto hace que todos los procesos tarden mucho y al final tampoco generan una respuesta. En el Ministerio no me respondieron porque pese a hacer todo el trámite, me rechazaron la carta porque le faltaba el segundo apellido del director”, relató Nicole Vargas, del periódico Opinión. 

Jimena Mercado, periodista de Brújula Digital, contó que para la elaboración del reportaje “Chinas y colombianas explotan ilegalmente oro en la Amazonía con la fachada de cooperativas”, tuvo que recoger las voces de los afectados para recibir datos la explotación minera en los ríos Kaka y Beni, ante la falta de información de la Autoridad Jurisdiccional de Administración Minera (AJAM).  

“Han sido estas autoridades y representantes locales los que me han proporcionado mapas de todo el cuadriculado, loteamiento que se ha hecho para las actividades mineras y todos coincidían que no hubo proceso de consulta previa, libre e informada, para que haya un consentimiento para que llegue este tipo de maquinaria. Las autoridades decían sentirse frustradas porque ante el reclamo los cooperativistas decían que tenían autorización de la AJAM”, explicó.

Para Nancy Vacaflor de la Agencia de Noticias Fides (ANF), las autoridades principalmente van por el desgaste y el cansancio para evitar proporcionar información. Además, precisó que cuando se revisan los portales digitales de las entidades estatales se puede evidenciar que casi ninguno está actualizado y ninguno tiene información relevante. 

“Nosotros, como ANF, tenemos peticiones de informe al Ministerio de Medio Ambiente sobre el tema del mercurio; con la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) sobre las hidroeléctricas Chepete y Bala, y así se pueden enumerar. Es importante exigir una verdadera ley de acceso a la información”, señaló.

En 2005, se aprobó el Decreto Supremo 28168, cuya finalidad era garantizar el acceso a la información, como derecho fundamental de toda persona y la transparencia en la gestión del Poder Ejecutivo. “Se reconoce el derecho de acceso a la información a todas las personas como un presupuesto fundamental para el ejercicio pleno de la ciudadanía y fortalecimiento de la democracia”, reza el artículo 4 de la normativa. Sin embargo, esta no se cumple.  Además, en criterio de Vacaflor, está desactualizada por el avance de las nuevas tecnologías y mantiene restricciones que deben ser analizadas.

A su turno, Malkya Tudela observó la dificultad que existe, por ejemplo, para acceder a las normas. En la actualidad, a esta información solo se puede acceder previo pago por la publicación impresa a través de la Gaceta Oficial, mientras que en el sitio web el acceso completo a la normativa es a través de una suscripción.  “Se debería hacer algo para que esta información sea de acceso gratuito y público”.

Para Roberto Navia, periodista de la revista Nómadas, el tener una ley de acceso a la información ayudaría a transparentar la cosa pública. “No solo las leyes y decretos deberían de acceso público, sino toda la información que tienen que ver, por ejemplo, con los contratos que hace el Estado con privados para que tengamos acceso a la letra chica (…)”.  El periodista agregó que, pese a esas dificultades, se debe insistir y seguir haciendo presión para que las fuentes respondan. “Llamar, mandarles mensajes por WhatsApp, enviar correos, insistir y hasta anotar los horarios en que se llamó a la fuente. En última, si no nos responden, cuando salga un reportaje vamos a poner en la nota que se le consultó equis veces para que por lo menos tenga vergüenza”, sugirió.  

Periodismo colaborativo

Dentro del encuentro también se dialogó sobre la actual crisis de los medios, las dificultades para hacer cobertura debido a la falta de recursos y de tiempo, sobre todo cuando se imponen los temas de coyuntura. Frente a esas dificultades, surgió como propuesta seguir un periodismo colaborativo para dar mayor impacto a los temas que no están en la agenda diaria.

“Debemos ser los intermediarios para que la gente conozcan las diversas situaciones que suceden a nuestro alrededor y de esa manera llevar estos temas en la agenda pública. Tenemos muchas limitaciones como medios, no solo por el tema económico, sino también la presión política, limitación también en cuanto a personal y hay que estar haciendo de todo. Nuestro gremio está en una crisis, pero hay interesantes iniciativas que están respondiendo a las necesidades de información de la sociedad que hay que apoyarlas”, apuntó Mirna Echave de Inmediaciones.  

Por su parte, Leny Chuquimia, periodista de Página Siete, remarcó la importancia de avanzar en el trabajo colaborativo y con alianzas. “Hasta hace poco teníamos una mirada de hacer trabajos muy personales, de tener uno el tema y trabajarlo hasta agotarlo. En estos tiempos creo que deberíamos trabajar de esta forma colaborativa. Evidentemente, son mayores las ventajas como tener el respaldo para seguridad de lo que se publica y mayor alcance”, señaló.

Graciela Dorado de Erbol lamentó que los temas de coyuntura sean los que copen las agendas de medios de comunicación, sin embargo, reflexionó sobre la necesidad de no dejar de lado las temáticas referidas a medio ambiente, tierra y territorio. "Estos temas nos afectan y hemos apostado por habilitar espacios de radio para que la información pueda llegar a sitios más alejados”.

Para Rafael Sagárnaga, del periódico Los Tiempos, hay una crisis mayúscula de Estado en el que los recursos y los poderes que se mueven amenazan al futuro. “Frente a ello, los investigadores y los periodistas estamos como que acorralados, casi amordazados. Bien decían que ante ello nos queda el periodismo colaborativo y hay que apostar al periodismo de largo aliento, con proyecto e ideas conjuntas y olvidar las rivalidades, amplificar los hechos buenos, romper esquemas dentro de los medios”, argumentó  

Finalmente, Andrés Flores señaló que parte del desafío es crear redes de apoyo mutuo. “Hay temas que no todos los quieren abordar, pero si se le da fuerza en los pequeños o grandes espacios que tengamos y de manera conjunta se va a lograr algo importante y de impacto”.

 

 

 

 

 

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