Segunda Reforma Agraria: resultados poco alentadores

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La reforma agraria tiene por objetivo revolucionario la abolición de la desigual estructura agraria; es decir, la transferencia de la tierra de las manos de grandes propietarios a los pequeños productores campesinos e indígenas. El saneamiento debe cumplir este objetivo pero todavía no ha terminado y aunque sigue vigente, los resultados no son muy alentadores.

 

Según algunas proyecciones del gobierno, el sector empresarial podría lograr consolidar 17 millones de hectáreas hasta el 2017, se afirma en la investigación “Segunda Reforma Agraria: Una historia que incomoda”, escrita por Gonzalo Colque, Director de Fundación TIERRA, y los investigadores Efraín Tinta y Esteban Sanjinés.

Estas estimaciones otorgan a los campesinos, pequeños propietarios e interculturales alrededor de 38 millones de hectáreas y a los pueblos indígenas 26 millones de hectáreas bajo la modalidad de TCO. Si a esto se suman los 24,5 millones de tierras fiscales, se alcanza los 106,7 millones de hectáreas, que es la meta nacional para el proceso de saneamiento.

 

Según estas cifras, habría una aparente mayor equidad en la distribución, pero en realidad estaríamos ante el deterioro de la tendencia progresista y redistributiva que en algún momento había tenido el proceso de saneamiento, especialmente entre 2006 y 2009. Los investigadores afirman que “El sector empresarial que había logrado consolidar alrededor de 6 millones de hectáreas en 18 años (1996-2014), ahora está encaminado a obtener derechos propietarios sobre 15 a 17 millones de hectáreas”. Esto significaría que el saneamiento habría “…dejado de ser un obstáculo legal, técnico y político para la expansión del modelo exportador de materias primas; al contrario, se ha convertido en un procedimiento expedito para titular a un ritmo de 2 a 3 millones de hectáreas por año para el sector empresarial”, afirman los autores.

 

Hace 19 años con la Ley 1715, más conocida como Ley INRA, se inició el saneamiento y la titulación de todas las propiedades agrarias de Bolivia. El INRA identificó 106,7 millones de hectáreas como superficie objeto de saneamiento.

 

Hasta finales de 2015 los resultados son 47,9 millones de hectáreas saneadas y tituladas (45 por ciento) y 24,5 millones de hectáreas de tierras fiscales identificadas (23 por ciento). 19,7 millones de hectáreas (18 por ciento) están en “proceso de saneamiento” y el saldo de 14,5 millones está “sin sanear” (14 por ciento).

 

Hasta finales de 2014, la pequeña propiedad tenía 3,8 millones de hectáreas, la propiedad comunaria 9,1 millones de hectáreas y las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) 22,9 millones de hectáreas. El problema mayor para los indígenas, campesinos, interculturales y originarios sigue siendo que las tierras que poseen son “tierras marginales”, mientras que el sector empresarial controla las tierras más fértiles y productivas. Por ejemplo, en la “zona de expansión” agroindustrial de Santa Cruz, los medianos y grandes propietarios controlan el 62 por ciento de las 3,6 millones de hectáreas existentes, mientras que la pequeña propiedad alcanza solo al 17 por ciento.