El cultivo de soya avanza a costa del bosque y el agro diversificado en la región

Especialistas de Brasil, Argentina y Bolivia examinan los múltiples impactos de la llamada 'reina de los granos'

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La conversión del bosque en monocultivos de soya es altamente rentable para el agronegocio que florece en el Cono Sur de América Latina pero también es rentable sustituir la producción diversificada de alimentos por más cultivos de soya.

Esta es la nueva agricultura, intensiva en el uso de capital y tecnología, que se disemina rápidamente y seguirá prosperando en tanto la demanda global por la llamada 'reina de los granos' continúe por parte de los países desarrollados ávidos de materias primas agrícolas.

Compartimos esas y las siguientes aseveraciones vertidas por especialistas en el Segundo Foro Andino Amazónico a fines de septiembre de 2013, y que integran la memoria del evento a presentarse próximamente.

Michael F. Schmidlehner afirma que en Brasil, el mayor productor de soya del mundo, ese grano se produce a costa de la deforestación de la Amazonia brasilera principalmente en la región de Mato Grosso. Los empoderados agroindustriales presionan sobre el gobierno para legalizar el cambio del uso del suelo, tanto así que el nuevo código forestal cambió de una política de exigencia de la restauración de los bosques hacia una política de compensaciones con amplias facilidades.

Eduardo Spiaggi expone el caso de Argentina, el tercer productor de soya del mundo después de Brasil y Estados Unidos. En el vecino país, esa leguminosa es el cultivo más importante porque representa el 84% de la producción total de aceites, seguida de lejos por la de girasol (15%) y oleaginosas como maíz, oliva, algodón, maní, lino y colza son marginales. Funciona bajo un modelo de organización de la producción basada en una red de contratos que abarca arrendamiento de tierras ajenas, alquiler de equipos y maquinarias, uso masivo de nuevas tecnologías en la siembra directa y el doble cultivo y, por supuesto, paquetes de insumos agrícolas en base a semillas genéticamente modificadas, herbicidas asociados (glifosato) y fertilizantes. La expansión a costa de la producción de alimentos es casi rutinaria.

Finalmente, Heloisa Gimenez y Enrique Castañón exponen la situación Bolivia. Gimenez analiza la presencia de empresarios brasileros en Bolivia y su relación con la élite regional cruceña no sólo en términos económicos alrededor del negocio de soyero sino también en términos de relaciones sociales y políticas compartiendo y construyendo modos de vida y perspectivas políticas. Castañón expone los impactos del negocio soyero en términos de pérdida de bosques y suelos, agricultura por contrato y subordinación campesina, mayor concentración de la tierra, entre otros. La expansión soyera no garantiza la seguridad alimentaria y es desproporcional frente a la producción de alimentos, afirma Castañón, ya que por cada hectárea de trigo o arroz o papa existen 6 hectáreas de soya.

Aquí encontrará más información sobre el evento www.foroandinoamazonico.org