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Corte Electoral ¿Plurinacional?

Fuente: La Razón, 10 de Enero de 2010

Xavier Albó *

El gran mérito de la actual Corte Nacional Electoral ha sido haber implementado en un tiempo récord el padrón biométrico. Parecía imposible y hoy todos lo reconocemos y alabamos. Rectificó a tiempo su tropezón sobre los 400.000 “depurables” y así llegamos felices a las impecables elecciones de diciembre. Ahora ya tenemos encima las de abril y, para ello, el 21 de diciembre la CNE dictó una Resolución para superar vacíos de la Ley Electoral Transitoria de abril 2009. Veamos cómo trata el tema de las Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesinos [IOC].

Aquella ley incorporó por primera vez a los pueblos originarios por dos vías de la nueva CPE: a) facilitó el referéndum en municipios que desearan convertirse en autonomía IOC y así lo han hecho ya los once primeros; b) creó siete circunscripciones especiales para pueblos indígenas minoritarios. Fue un avance, aunque en el segundo punto el Congreso fue tacaño y además siguió exigiendo candidatos asociados a partidos y no nombrados por los pueblos según sus propias normas, como reitera la misma CPE (art. 210-III y 211-I, 289, 290-II, 292 y 296).

Ahora la coyuntura es mucho más favorable y la CNE ha reconocido por fin el procedimiento constitucional para que las minorías indígenas nombren a sus legisladores departamentales según sus propias normas. Más aún, en el art. 6-IV añade que ésta es una “disposición general” para toda la resolución.

Pero, sorprendentemente, después deja de aplicarlo para los once municipios que, como la Resolución misma reitera, ya “se convirtieron” en Autonomía IOC (art. 28). Haciendo retro, para esa elección les sigue imponiendo la camisa de fuerza del Código Electoral ya desactualizado, en vez de ajustarlo a la CPE vigente, como hace en otros puntos. Por tanto, una vez más esas once autonomías IOC, deben presentarle las listas de todos los candidatos (a los que sigue llamando “alcaldes” y “concejales”) avaladas por partidos políticos o agrupaciones ciudadanas habilitadas, como si allí nada hubiera pasado, salvo que los así elegidos serán provisionales “hasta el momento que sean reemplazadas por las autoridades instituidas en los respectivos Estatutos vigentes”. Y deben hacerlo ya, ya hasta el próximo 18 de enero para que la Corte administre el proceso. En cambio los de las siete circunscripciones, al aplicar sus propias normas, basta que informen a la Corte el 18 de marzo porque ya no es ésta quien lo organiza.

Cierto que aún no tienen concluidos y aprobados sus estatutos. Tampoco los tienen los departamentos ni los pueblos minoritarios y allí sí pueden usar sus procedimientos que, por cierto, igual podrían incluir el voto secreto si así lo deciden.

Ese paso atrás ocurrió cuatro días después de que representantes de las flamantes once autonomías IOC, juntamente con expertos del Ministerio de Autonomías, concertaran en un taller de dos días un procedimiento adecuado a la CPE para plantearlo a una última sesión del Congreso cesante. Ésta ya no logró reunirse y por eso el tema pasó a la CNE, que ignoró aquella propuesta. ¿Hubo otras presiones? ¿En qué quedó el derecho de los pueblos indígenas a “ser consultados... cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas que les atañen” (CPE art. 30.15)?

 

El procedimiento impuesto por la Corte podría desatar innecesarias distorsiones en esas pioneras autonomías que todo el país está mirando como en vitrina. En varios lugares puede que se registren dos listas ante la Corte: una de candidatos presentados por la organización originaria local y otra de candidatos cobijados en el MAS. Sería lamentable que se fomentase así la imagen distorsionada de una confrontación que en el fondo no existe o es muy superable, a la luz del apoyo masivo que estas mismas organizaciones matrices y sus bases han dado a Evo y al MAS en las recientes elecciones de diciembre.

 

Estas organizaciones y sobre todo los operadores del MAS, desde el nivel local hasta la cúpula nacional, tienen ahora la gran responsabilidad de evitar en esas once autonomías IOC una confrontación entre quienes se arrimen a ese partido al margen de la organización matriz del pueblo originario local y quienes se apoyen en su organización al margen del MAS. Si uno gana y el otro pierde, todos perderíamos pues la autonomía IOC es un proyecto común de ambos.

 

Si caminan juntos y el MAS aplica su lema de “mandar obedeciendo”, todos ganamos. Y si la Corte pudiera contribuir revisando su Resolución y fechas fatales, tanto mejor y de paso sería más plurinacional.

*Xavier Albó es antropólogo lingüista y jesuita.