Representantes de 32 territorios titulados colectivamente —pertenecientes a las regiones del Chaco, Valles, Llanos, Chiquitanía, Altiplano y Amazonía— suscribieron este viernes el "Manifiesto de Territorios Colectivos del Estado Plurinacional de Bolivia", que exige el respeto a la autonomía indígena y llama a superar sus divisiones internas para hacer frente a las actividades extractivas como la minería, los hidrocarburos y el agronegocio en sus territorios.

El pronunciamiento —que cierra el Encuentro Territorios Colectivos y Economías Plurales, realizado del 1 al 3 de julio en Santa Cruz— reivindica el derecho a la libre determinación y a la democracia comunitaria construida desde las autonomías indígena originario campesinas y admite abiertamente una crisis interna del movimiento indígena que, según el propio texto, urge resolver antes de enfrentar las amenazas externas.
El documento advierte que aún queda un largo camino para el pleno ejercicio de los derechos políticos y la representación directa, así como para la promoción de las economías que emergen desde los territorios frente a las múltiples amenazas que a diario enfrentan hombres, mujeres, jóvenes, niños y adultos mayores de los pueblos indígenas y naciones originarias.
“Los territorios indígenas y originarios enfrentamos una serie de amenazas debido a las actividades mineras, hidroeléctricas, hidrocarburíferas, el agronegocio y los proyectos de infraestructura vial que afectan nuestros territorios, los suelos, los ríos, los cuerpos humanos y la biodiversidad. Estas acciones vulneran derechos colectivos, fragmentan los territorios, ponen en riesgo los modos de vida de los pueblos indígenas y también dejan marcas en nuestras organizaciones”, señala el documento.
Entre los territorios firmantes figuran, de tierras altas, Jatun Ayllu Kirkiawi, Ch'alla, Ayllu Puñaca, Jatun Ayllu Yura, la Nación Yampara y las markas Tarhua, Payacollo San Lucas y Salinas; y de tierras bajas, pueblos y capitanías como Lomerío, San Javier, el TIPNIS, Tacana I y II, Pilón Lajas, Movima, Cavineño, Chácobo-Pacahuara, Yaminawa-Machineri, los tres Territorios Indígenas Multiétnicos, el Territorio Indígena Chimán, Macharetí, Ity Karaparirenda, Isoso, la Capitanía Guaraní de Chuquisaca, Parapitiguasu de la provincia Cordillera, Charagua Norte, y los pueblos Weenhayek y guaraní de Yacuiba y Villa Montes, entre otros.
Una economía invisibilizada
El manifiesto sostiene que la relevancia económica de los territorios colectivos es proporcional a su extensión, su biodiversidad y su peso poblacional, y reclama que las economías indígenas dejen de ser descritas como marginales o improductivas por parte de las estadísticas oficiales. Al mismo tiempo, identifica un adverso contexto marcado por actividades mineras, hidroeléctricas, hidrocarburíferas, el agronegocio y proyectos de infraestructura vial que, según los firmantes, fragmentan los territorios, contaminan aguas, provocan deforestación e incendios, y ponen en riesgo los modos de vida de los pueblos indígenas.

"Nuestras economías garantizan la subsistencia de nuestra población y también la alimentación, insumos y otras necesidades del resto de la sociedad, a nivel nacional e internacional", señala el documento.
Autocrítica interna y estrategias de defensa territorial
Las autoridades firmantes reconocen un debilitamiento de su propia estructura orgánica, causado por la falta de información oportuna hacia las bases, la división interna, la escasa articulación con otros movimientos sociales, las dificultades para incorporar a los jóvenes y la cooptación por parte de actores estatales y externos, lo que ha diluido su agenda de lucha y abierto la puerta a avasallamientos y tomas ilegales de tierras.
Frente a este panorama, el manifiesto anuncia la activación de mecanismos de control y defensa territorial: monitoreo y vigilancia, ejercicio de la jurisdicción indígena, protocolos de consulta previa, libre e informada, consolidación de gobiernos autónomos indígenas y fortalecimiento de estrategias productivas comunitarias. Los firmantes llaman también a superar el paralelismo orgánico y la perpetuación de liderazgos, y a abrir mayor espacio de participación a mujeres y jóvenes dentro de sus organizaciones.
“Todos los pueblos indígenas de tierras altas y tierras bajas somos portadores de múltiples aprendizajes sobre la importancia de nuestros territorios y de la sabiduría proveniente de las luchas de nuestros ancestros y dirigentes históricos, hombres y mujeres que pasaron por las organizaciones indígenas y trabajaron arduamente por la consolidación territorial, el ejercicio de la autonomía y la jurisdicción indígena originaria de forma plena y en igualdad jerárquica con otras jurisdicciones”, destaca el documento.
El evento fue organizado por la Coalición Nacional por la Tierra (CNT) Bolivia que congrega al Instituto de Promoción y Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS), el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), el Centro de Comunicación y Desarrollo Andino (CENDA), la Fundación TIERRA y CERDET, con la participación de organizaciones indígena originario de todo el país.
Ver Manifiesto de Territorios Colectivos del Estado Plurinacional de Bolivia


