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La Paz, Bolivia, julio 2010
Año1 Nº 2
Periódico mensual para el área rural

Cultura / junio 2010

El año nuevo Aymara marca el inicio del retorno de la deidad celeste hacia el hemisferio suresús

Cinco Departamentos celebraron el Willka Kuti andino

Ofrendas para atraer la atención del Sol

Como ya se ha hecho costumbre, miles de personas llegaron en la madrugada del 21 de junio a las ruinas de Tiwanaku, en el departamento de La Paz, para participar en la ceremonia de recepción de los primeros rayos del Sol sobre las palmas de sus manos; es el festejo del Año Nuevo Aymara.

Los visitantes presenciaron diferentes ceremonias andinas  de entrega de ofrendas a la deidad. Estos ritos fueron dirigidos por amautas, sabios indígenas y otras personas expertas en realizar este tipo de cultos.

A diferencia de otros años, y con el impulso del gobierno nacional, varias latitudes del país vivieron rituales similares; al menos 16 municipios, de seis departamentos, organizaron fiestas con características propias.

De esta manera, la población revivió una antigua fiesta andina denominada Willka Kuti (el retorno del Sol).

Astronómicamente, el Willka Kuti coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio sur.

El solsticio invernal corresponde al instante en que la posición aparente del Sol está a mayor distancia del observador. En este sector del planeta, este hecho astronómico ocurre entre el 20 y 23 de junio; la fecha no es exacta porque depende del movimiento terrestre en torno al astro rey.

A su vez, el solsticio corresponde al día con menos horas de luz (día) y más horas de oscuridad (noche).

De acuerdo con las tradiciones aymaras y quechuas, desde este momento la estrella retornará a su punto más cercano (equinoccio de verano) y traerá con ella su luz y calor.

Los sacerdotes indígenas rinden culto al Sol en invierno porque con sus ofrendas quieren atraer su atención para evitar que siga alejándose de esta región.

Desde la percepción aymara el Willka Kuti “divide el año en dos, de julio a diciembre el sol crece diariamente  y se opone a un sol menguante entre enero y junio. Se dice que el sol cumple una revolución durante el solsticio. Es como ‘volverse dentro’ (cutintatha) o ‘destorcer lo torcido’ (cutiquipaata)”, escribió Olivia Harris, en el libro Raíces de América (1988).

“Esta fiesta esta íntimamente ligada con el año agrícola, que rige la vida de los pueblos andinos”, concluye el sociólogo, David Mendoza.

Cuestionado Decreto Supremo

El 17 de junio del año pasado, el Gobierno nacional promulgó el Decreto Supremo 173, que declara feriado nacional con suspensión de actividades al solsticio de invierno, que se celebra el 21 de junio, según estipula la normativa nacional.

La justificación del feriado nacional, de acuerdo con el decreto, se basa en que la celebración es un factor “de identidad nacional”. El año nuevo Aymara “se festeja  en las zonas altiplánicas, los valles, y los llanos, considerándose como lugares sagrados la ritualidad a Tiwanaku, Konko, Wankane, Chiripa y Charazani”, argumenta la disposición.

No obstante, esta determinación oficial ha generado polémica y cuestionamiento entre quienes no habitan el occidente boliviano.

Este año, la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) argumentó que el Willka Kuti no corresponde a una fiesta de su cultura y, en todo caso, pidió a las autoridades que recuerden otros hechos importantes para esta etnia.

De la misma manera, la gobernación de Santa Cruz anunció que el 21 de junio realizaría la fiesta de recepción del Lucero del Alba, que corresponde a la aparición del planeta Venus al este del horizonte, antes del amanecer.

Una visión distinta a la del mundo occidental

La percepción del tiempo y el espacio en el mundo andino

En la cosmovisión andina, el concepto de tiempo y de espacio se conjugan en Pacha. Pensadores aymaras contemporáneos indican que ésta hace referencia al Cosmos, entendida como el tiempo-espacio habitado por todos los seres vivos, que complementan sus energías con sus  comunidades y la naturaleza.

En la cosmogonía andina se dice que existieron diversas pacha; desde chapakpacha al Qhana pacha que coinciden con el florecimiento de Tiwanaku y del Tawantinsuyu. Hoy, los pueblos andinos conciben que se aproxima una edad de cambio y transformación, denominada Pachakuti, que es un  tiempo de cambio y que incluye a tres tiempos distintos: Nayra pacha (tiempo pasado) Jich’a pacha (tiempo presente), Jutiri pacha (vuelta, cambio o turno). El investigador Yaranga escribe que este Pachakuti se produce cada 500 años.

Respecto al espacio, tenemos que esencialmente está dividido en tres partes: arriba, abajo y al centro, como indica Harris, y que fuera reinterpretado durante la Colonia española: Alax Pacha, Aka Pacha y Manqha Pacha, equivalentes a cielo, tierra e infierno, respectivamente.

El Manqha Pacha está asociado con el infierno Católico, los personajes que lo habitan tienen carácter ambivalente, pueden ser malos y buenos a la vez, es decir que pueden perjudicar al ser humano o ser fuente de su prosperidad. Este espacio está habitado por la Pachamama, los muertos, el diablo y el rayo.

El Alax Pacha es la morada de los santos y de Dios, es representado por el Sol, además de su esposa, la Luna. El Aka Pacha es el espacio en el que habita la humanidad y se relaciona con el tiempo presente. (Con datos de un artículo publicado por la antropóloga Lux Castillo Vacano).

 


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