Norte de La Paz bajo presión

En el norte de La Paz la explotación de los recursos naturales se está intensificando en la misma medida en que aumenta la población. En la extensa provincia amazónica de Abel Iturralde, con una superficie de 42,815 km² y conformada por los municipios de Ixiamas y San Buenaventura, un factor de presión sobre los recursos naturales es la reciente y creciente migración hacia la zona desde distintos lugares del país.

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Según la investigadora Bertha Gozálvez (2014),el crecimiento poblacional en esta provincia en el periodo intercensal 2001 a 2012 fue del 53 por ciento, de 11.828 a 18.073 habitantes. Es más, dos de los centros urbanos de la provincia han tenido un crecimiento poblacional espectacular. Ixiamas creció en 124 por ciento (de 1.775 a 3.968 habitantes) y la localidad de Tumupasa creció un 95 por ciento (de 936 a 1.827 habitantes). ¿A qué se debe este crecimiento poblacional? y ¿cuáles son los cambios y consecuencias que están ocasionando?
Primero y sin duda, la motivación principal es económica, principalmente la extracción de madera, creación de haciendas ganaderas, acceso a la tierra para la agricultura de subsistencia de campesinos colonizadores o “interculturales” y explotación de la minería de oro. La actividad de la caza y la pesca para la alimentación de la población es otro facto secundario.
Varias de estas actividades tienen una incidencia negativa sobre el medioambiente y para las comunidades indígenas tacanas y campesinas del lugar. Por ejemplo, las tierras de esta provincia no tienen vocación agrícola, pero las colonias menonitas que se asentaron hace unos cinco años atrás, están dedicándose a la agricultura intensiva con el uso de tecnologías y agroquímicos, principalmente para la producción de arroz. El aumento en la producción de arroz redujo a casi la mitad el precio de este alimento y las familias de pequeños productores y comunidades “interculturales” resultaron afectados.
La presión demográfica también tiene repercusiones en el territorio indígena tacana (TCO Tacana I). El manejo comercial de la madera que se extrae de este territorio es una actividad lucrativa que ha dado lugar a la extracción ilegal o “pirateo”. Estas actividades incluso están siendo socapadas por algunas autoridades indígenas y gozan de la complicidad de algunos dueños de aserraderos dedicados al negocio de la madera. Aunque parezca paradójico, existe escasez de tierra en Abel Iturralde; por ello, una estrategia de muchas familias migrantes es integrarse a alguna comunidad indígena existente. La formación de familias interétnicas y comunidades campesino-indígenas es un fenómeno sociológico en marcha que a futuro podría dificultar bastante la gestión colectiva de los recursos naturales de las comunidades tacanas.
La caza ilegal en los bosques y la pesca no autorizada en los ríos son consecuencias del crecimiento poblacional en los centros urbanos como San Buenaventura, Ixiamas y también Rurrenabaque (ubicada en el departamento del Beni), pero de enorme influencia en la zona. Los pobladores urbanos se dedican a estas actividades sin autorización de las comunidades indígenas del lugar y por razones económicas. La falta de regulación del aprovechamiento de los recursos del bosque y de los ríos puede desencadenar fácilmente la sobreexplotación de los recursos naturales.
Otro fenómeno es el crecimiento de las comunidades “interculturales”, principalmente integradas por migrantes. Según algunos dirigentes de la Federación Sindical de Productores Agropecuarios de la Provincia Abel Iturralde (FESPAI), existirían entre 80 y 100 comunidades en la provincia, la mayoría de reciente creación. Esto significa que las disputas por acceder a las tierras fiscales existentes en esta provincia son permanentes y pueden aumentar en intensidad en pocos años. Las comunidades indígenas también reclaman al Estado más tierras como recompensación. Los pobladores urbanos también buscan acceder a tierras, muchas veces para traficarlas o con la expectativa de producir caña de azúcar para proveer a la Empresa Azucarera San Buenaventura (EASBA) que hoy trabaja a media máquina por falta de materia prima.
El aumento de intereses económicos en el norte de La Paz es un fenómeno que crece. Además de que muchas actividades económicas son un peligro para la sostenibilidad del medio ambiente, los más perjudicados son las comunidades indígenas.
 * Investigador de Fundación TIERRA

 

 

 

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