Un experto dice que se puede compensar el déficit de agua

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El responsable del Programa de investigación de Cambio Climático en el Instituto de Ecología de la UMSA, Dirk Hoffman, afirma que cerca del 50 por ciento del agua de glaciares se pierde entre la captación y la distribución por la red de cañerías por deficiencias técnicas y de infraestructura. Piensa que subsanando esas deficiencias y buscando nuevas fuentes se puede compensar el déficit de agua.

 

¿Qué relación hay entre consumo de agua y cambio climático?


Hay una relación global. Con el aumento de temperatura de casi un grado centígrado que ha sufrido la atmosfera durante los últimos 200 años, la capacidad de la atmosfera de almacenar vapor de agua, aumentó un 7 por ciento. Con eso se cambia todo el ciclo hídrico, hay más agua, puede caer más agua. Cambia la dirección de los vientos y el estado energético de la atmosfera.


Eso también afecta a Bolivia. Por ejemplo, las precipitaciones que recibimos en la parte andina se originan en el océano Atlántico. Cerca de la línea del ecuador hay evaporación y los vientos que vienen del oriente llevan la lluvia a la Amazonía, evapora, cae, evapora, hasta la región andina. Por eso la cantidad de agua que llega aquí depende mucho de un bosque intacto. La deforestación en Bolivia y Brasil afectará la disponibilidad de los recursos hídricos que requerimos.


Un estudio empírico de los últimos 30 años indica que la época seca en la Amazonia sur, incluida Bolivia, se ha expandido en tres semanas. Eso significa que la época de lluvias se ha reducido. Obviamente, para la biodiversidad, para las plantas, para la agricultura, es mucho tiempo. Para la agricultura, esos cambios son tremendos.

 

¿Hay otros factores que influyen en la disminución de recursos hídricos?


El crecimiento poblacional, que es el elemento principal. Podemos analizar las ciudades de La Paz y El Alto, y vemos que en los últimos 20 años se ha duplicado la población y las represas adicionales que se han construido para captar fuentes de agua no han aumentado.


Entonces, (...) hay que buscar mayor cantidad de fuentes.


Entre el 10 y 15 por ciento del agua que consumimos aproximadamente dos millones de personas en La Paz y El Alto, viene de fuentes glaciares. Pero del 40 al 50 por ciento se pierde entre las captaciones de la montaña, las represas antes de llegar al consumidor, porque las tuberías están rotas, son antiguas, los canales son abiertos, son de tierra. Entonces, la pérdida del líquido es más grande que el aporte de los glaciares.


La desaparición de los glaciares es relevante, pero si se arreglara la mitad de las tuberías, de los canales, podríamos balancear ese tema. Entonces hay formas, el cambio climático es un factor pero no es el principal, si hablamos de los recursos hídricos para La Paz y El Alto.


En otros lugares, la gente todavía consume agua de los ríos, de pequeños manantiales, de pozos, hay muchas fuentes y ahí creo que sí el Gobierno hizo esfuerzos, en los últimos diez años, de aumentar la cobertura de agua potable, que es muy complicado en el área rural porque las casas están dispersas y técnicamente, en términos de costo, es muy difícil. Pero en el aspecto que no se tiene el cuidado suficiente es ver las fuentes de donde viene el agua. Se ve mucho la parte social, el derecho de contar con el servicio, pero también hay que ver de dónde viene el agua, no podemos distribuir cosas que no tenemos y no es justo distribuir cosas que nos van a faltar en el futuro.


Tenemos un componente social que es muy importante, pero si eso va en detrimento de las posibilidades de las futuras generaciones, tampoco es muy justo en términos sociales. Entonces, hay que balancear eso.