En el campo la alimentación cambió del pito al pan, del queso y el huevo al pollo y el fideo

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La dieta alimenticia ha cambiado en el área rural, esa puede ser la principal conclusión del relato de Jovito Oruño, un productor de 54 años que describe cómo en su niñez consumía cotidianamente pito de cañahua y ve que en la actualidad los niños prefieren el pan. Lo mismo sucedió con el queso y el huevo que en la actualidad están siendo reemplazados por el pollo y el fideo, debido a que, por ejemplo, los derivados lácteos son producidos solo para la comercialización.

 

En las últimas cuatro décadas, se operó un cambio en la dieta alimentaria del área rural. A sus 54 años de edad, Jovito Oruño, oriundo de la comunidad Taypuma Centro, en el altiplano paceño, recuerda que en su niñez no comía pan. “...no conocíamos. A la semana una vez, el día de feria. En cambio consumíamos pito. Mi mamá llenaba wayaqitas para cada uno. Si no había pito, q’ispiña. Ahora ya no, los hijos ya no quieren”. Con esta comparación ilustra la transformación en la alimentación y describe la vigencia del pan en los gustos de las actuales generaciones campesinas. En alusión a la célebre frase cristiana “el pan nuestro de cada día”, se puede decir que ese alimento realmente no es nuestro y es un signo más de la penetración cultural.

 

Este cambio ha tenido una consecuencia en la producción agrícola. Oruño explica que antes se sembraba trigo. “Eso daba en los cerros y ahora la gente parece que ya no siembra… estamos cambiando. Antes teníamos pito de cañahua, ahora los niños están acostumbrados al pan. Prefieren consumir lo más fácil que cultivar el trigo”.

 

En su reflexión Oruño se pregunta por qué la generación actual prefiere esos alimentos y la respuesta que ensaya es contundente. “¿Me pregunto por qué? Ahora ni phisqi quieren, sabemos que es buen alimento, pero no sé, van a lo más fácil de cocinar, a lo más rápido. Prefieren comprar hecho”. Las palabras de Jovito permiten una suerte de digresión en sentido de que este comportamiento alimentario ha permeado hasta el grado de consumir productos elaborados y dejar de cocinar en los hogares.

 

Adicionalmente, en la actualidad la dieta alimentaria incluye el pollo y el fideo y va dejando de lado el queso y el huevo. El afán de comercialización de derivados lácteos como el queso, es el origen de este cambio. “Antes se hacía secar el queso y comíamos el queso c’olo (duro), era rico. Pero ahora ya no hay eso, todo se va directo a la venta. Así nomás ya es ahora. Ahora en vez de queso y en vez de huevo la gente come pollo y fideos. En las ferias ya hay pollo, antes no había. Las ferias también nos han enseñado a consumir alimentos chatarras”, describe Oruño.

 

A propósito de las ferias, que son comunes en el área rural, Oruño también describe las nuevas dinámicas de estas actividades. “Ahora las ferias son más seguidas, antes solo una vez a la semana, pero ahora como hay movilidad, es fácil llegar, antes la gente iba y regresaba a pie. Antes las ferias duraban todo el día, hasta las cinco de la tarde, ahora solo hasta las diez de la mañana, después se vacía, no hay nada”.

 

Y en este escenario de comercio por excelencia pervive aún una forma de intercambio no monetario: el trueque.

 

En el pasado los campesinos llevaban parte de su producción de papa, chuño a las ferias “...y hacíamos un trueque con mandarinas, naranjas, todos los cítricos y productos del valle que traían de Los Yungas”, relata Oruño. Según él, Pocota es el lugar de las ferias, está ubicada cerca de Taypuma. “Ahí se intercambiaba más”.

 

Uno se pregunta ¿cómo funciona el trueque?, es decir, ¿cuál es la medida de intercambio? Oruño nos esclarece explicando que eso también ha cambiado. “Antes el trueque se hacía con la medida de los sombreros, ahora se hace con la medida de los bañadores. Antes tú llenabas un sombrero con papas y ellos te devolvían el mismo sombrero lleno de mandarina, esa es la medida. Ahora es el bañador”.

 

Pero como se trata de ferias, otras familias llevan sus productos para venderlos, eso depende de las necesidades de cada productor. De esa manera confluyen dos sistemas de intercambio de productos, el trueque y la venta.