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Enero 2012, Año 3 Nº 8             Periódico mensual para el área rural - EDICIÓN ESPECIAL
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Tierra

Agricultores de oriente y occidente del país cuentan cómo viven y cuáles son sus necesidades

SANTA CRUZ, Campesinos
Para producir más achachairú, necesitamos más tierra

Jesús Soria Sánchez es una mujer productora de achachairú, una fruta comestible, de color blanco, sabor agridulce y una cáscara de color amarillo. Significa “beso de miel en idioma guaraní”. Con la pulpa de esta fruta se puede preparar deliciosos refrescos, picolés y mucho más.

Es oriunda de la comunidad de Surutubia del municipio de Porongoa distante a 15 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz. En su comunidad son productores del achachairú, además de la mandarina y la naranja, que es comercializada en el mercado Abasto de Santa Cruz. Mientras que la producción de la yuca y el maíz es para el autoconsumo.

Actualmente ejerce el cargo de Secretaria General del Sindicato y es la Secretaria de Tierra y Territorio de la Central Agraria Andrés Ibáñez. Como autoridad sindical le preocupa la falta de tierra para la subsistencia de las familias de su comunidad. Pone como ejemplo de esta situación a su familia.

“En mi familia somos cuatro miembros, mi esposo y mis dos hijas, en total tenemos 12 hectáreas de tierra. “Pero sólo 2 hectáreas sirven para la actividad agropecuaria, el resto son quebradas”. Hace un pedido. “Yo quisiera que se dote tierra a los que no tienen verdaderamente, que se nos de tierra para que nuestros hijos también produzcan esas tierras y tengamos un medio para vivir mejor.

También le preocupa que el saneamiento de tierras en su comunidad no termine Ya son más de 10 años y hasta ahora no llegan los títulos. Otro problema es que el municipio de Porongo de manera inconsulta “extendió su radio urbano afectando las áreas de cultivo”. Exige que se de solución a este problema.

NORTE DE LA PAZ
Los EsseEjja no tenemos territorio

Alberto Torrez Rosas ocupa el cargo de presidente de la OTB de la comunidad indígena EsseEjja de Eiyoquibo. Su comunidad está ubicada a un kilómetro de San Buenaventura en la provincia Abel Iturralde, del norte del departamento de La Paz.

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Recuerda con nostalgia que los “antiguos eran más valientes” porque sus abuelos “trabajaban chacos más grandes de hasta 2 a 3 hectáreas. Ahora ya no es así porque no tenemos territorio”, señala con tristeza. En realidad, esta comunidad cuenta con tan sólo 10 hectáreas de tierra, que una iglesia cristiana les ha comprado, donde viven 52 familias que en total significa unos 200 habitantes. Este pedazo de tierra por estar a las orillas del río Beni, sufre constante erosión y va disminuyendo cada vez más.

La tristeza de don Alberto es que las familias van a seguir creciendo y no habrá más tierra. Ahora cada familia sólo alcanza a tener “una vivienda de uno 25 por 50 metros” y sembrar unos metros de chaco.

Dice que hace tiempo solicitaron al INRA la dotación de un territorio, incluso fueron junto con sus funcionarios a buscar “allá abajo con motores, pero todo ya tiene dueño”.

Cuando se le pregunta cuál es la fuente de subsistencia de las familias de su comunidad, es como le volviera el aliento de vida y explica con orgullo que las familias de Eiyoquibo se dedican a la pesca.

SANTA CRUZ, Chiquitanía
Exigimos que las tierras fiscales sean dotadas a los originarios

Luis Barbery recuerda que el actual territorio de la Chiquitanía era habitado por sus antepasados que formaron parte de las misiones jesuíticas allá por el siglo XVII. Pero ahora tienen que compartir el espacio con las haciendas ganaderas.

Dice que a veces las relaciones con los propietarios son conflictivas porque las vacas pasan las cercas de las propiedades en busca del pasto o cuando van a cazar, no les dejan pasar.

Su comunidad se llama San Juan Bautista y está ubicada en el municipio de San Ignacio de Velasco en el departamento de Santa Cruz, tiene una extensión de alrededor de 1700 hectáreas y señala que es insuficiente para las 34 familias que viven allí, sobre todo “pensando en el futuro para sus hijos”.

“Hemos iniciado los trámites para acceder a las tierras fiscales, pero el gobierno nos pone trabas para acceder a esas tierras. Exigimos que la ley se cumpla que las tierras primero son para los dueños del lugar, para los dueños del territorio y después para los otros. Más bien la estrategia del gobierno es dar esas tierras a su gente”, enfatiza.

En tono de preocupación expresa: “Nos dicen que la gente de aquí somos flojos, eso no es así, más bien lo que hace falta son incentivos, por ejemplo hace falta un ‘tractorcito’ para trabajar la agricultura”.

Para terminar lanza una propuesta arriesgada: “Me gustaría que se pudiera parcelar las tierras, como en el altiplano, eso puede incentivar el progreso de las familias. Piensa que “cuando se maneja la tierra comunalmente frena las iniciativas familiares”.

LA PAZ
En mi comunidad aún no hemos saneado las tierras

Charaña es conocida por su frontera con Chile y Perú, pero es también conocido por el crudo invierno y la tradición dice que en San Juan, la noche más fría puede llegar reventar hasta las piedras. De allí es precisamente don Félix Butrón Villanueva, que actualmente ocupa el cargo de Jach’aMallku (Secretario Ejecutivo) de la provincia Pacajes. 

Con aire de preocupación señala que en su comunidad que se llama JunutaCondoroca aún no han saneado las tierras. Pero, como descargo señala que “en mi provincia tenemos nuestro documento de compra y venta de la Corona de España, en mi provincia creo que eso van a ser prevalecer”.

Señala que en su comunidad las familias se dedican a la crianza del ganado camélido y alpaca, “con eso nosotros nos mantenemos”, “para lo cual nosotros allá necesitamos asistencia técnica para el ganado camélido para el mejoramiento genético y todas esas situaciones y allá nos falta mucho el agua, entonces es yo puedo pedir”.

El saneamiento de tierras “tiene que ser de acuerdo al terreno que tenemos nosotros, si es productivo o no es productivo, si es tierra árida o no es tierra árida, si es ganadera de acuerdo a eso, si tenemos agua o no, si tenemos riquezas naturales eso también tiene que  ver. De acuerdo a eso se tiene que hacer el saneamiento de tierra”.

CHUQUISACA
Estamos sobreviviendo en pequeñas parcelas de tierra

Anastasio Tango es el secretario general de la Federación Única de Trabajadores y Pueblos Originarios de Chuquisaca (FUTPOCH), su comunidad es San Juan de la provincia Yamparáez, de los valles de Chuquisaca.

Las preocupaciones de Anastasio Tango bien pueden reflejar la situación de las comunidades de los valles de Bolivia.
Cuenta que su comunidad produce tubérculos como la papa, cereales como el trigo, verduras como haba y la arveja; pero también frutas como la uva, la manzana, el membrillo, el higo y el durazno.

Sin embargo, resalta que “las tierras son insuficientes y pobres, por eso la producción es apenas para la mantención de la familia. La gente joven se está trasladando a las ciudades, a otros departamentos e inclusive a otros países como Argentina”, cuenta.

Desde su amplia experiencia sindical plantea dos propuestas de solución. En el ámbito comunal afirma: “Habrá que mejorar nuestros pedazos de tierra, por ejemplo, buscar concluir los proyectos de riego para garantizar la producción”.

Su segunda propuesta consiste en “platear que se haga una nueva redistribución de tierras fiscales a las familias que no tienen tierras, porque sabemos muy bien que en el oriente hay grandes extensiones de tierras en pocas familias”.

Esta tarea debe ser encarada de manera conjunta con la participación de las comunidades, los gobiernos municipales, departamentales y el gobierno nacional, instancias que tendrán que garantizar buenas condiciones para que los nuevos asentamientos.

LA PAZ, Altiplano
En mi comunidad vivimos en surcofundio

El término surcofundio es una forma de expresar el fenómeno de la extrema subdivisión de la tierra, sobre todo en las comunidades del altiplano y valles.

Suley Mamani Apaza es de la comunidad Calaque, municipio de Achacachi, provincia Omasuyos del departamento de La Paz, ejerce como Secretaria Ejecutiva de Mujeres Bartolina Sisa de su provincia y al referirse al problema de la tierra expresa con énfasis que en su “provincia están viviendo en surcofundio”. Por ejemplo, en su comunidad una familia “tiene dos metros, dos surcos de tierra”. La producción que obtienen de esos surcos de tierra apenas abastece para la subsistencia familiar.

Cuenta que su “familia consta de nueve hermanos, más padre y madre, más los nietos somos más de veinte. Mi padre apenas tiene media hectárea de tierra y eso no alcanza para el abastecimiento familiar”.

Por ello, “los hombres tienen que migrar a la ciudad para realizar algún trabajo eventual y luego regresar con algún recurso que han conseguido para la subsistencia familiar. Mientras que “las mujeres somos las que cumplimos con las obligaciones de la comunidad”. Además cuidan la tierra y trabajan la chacra.

En tono de preocupación dice que en su comunidad, así como en su provincia, aún no ha llegado el saneamiento de tierras, hace “falta información y una orientación adecuada sobre el saneamiento de tierras”.

Se escuchan rumores de que “el saneamiento es para cobrar impuestos”. Reclama que el INRA debería ir a las comunidades a informar y realizar el trabajo de saneamiento. Pero lamentablemente dice que no tiene recursos para esa tarea.